Tratamiento Metafísico para la Prosperidad – Anexo I: Los 6 Fantasmas del Temor

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Resumen

Antes de poder utilizar cualquier parte de esta filosofía con éxito, tu mente tiene que estar preparada para recibirla.

La preparación no resulta difícil. Empieza con el estudio, el análisis y la comprensión de los tres enemigos que necesitas eliminar de tu mente: la indecisión, la duda y el temor.

El sexto sentido nunca funcionará mientras estos tres elementos negativos continúen en tu mente, ya sea en su conjunto o por separado.

Los elementos de este trío profano se hallan estrechamente relacionados; allí donde haya uno de ellos, puede estar seguro de que los otros dos también se encuentran cerca.

¡La indecisión es la semilla del temor! Recuérdalo a medida que sigas con la lectura. La indecisión se cristaliza en la duda, y ambas se mezclan y se convierten en temor.

El proceso de «mezcla» suele ser lento. Esa es una de las razones por las que estos tres enemigos son tan peligrosos. Germinan y crecen sin que su presencia sea detectada.

Los Seis Miedos Básicos

Hay seis miedos básicos que, en alguna combinación, todo ser humano sufre en una u otra ocasión.

  1. El temor a la pobreza
  2. El temor a la crítica
  3. El temor a la enfermedad
  4. El temor a la pérdida del amor de alguien
  5. El temor a la vejez
  6. El temor a la muerte

Todos los demás temores son de menor importancia; todos ellos pueden ser agrupados bajo estos seis epígrafes.

Los temores no son más que estados de la mente. Es posible controlar y dirigir los estados mentales.

El ser humano no puede crear nada que no haya concebido previamente en forma de un impulso de pensamiento.

Tras haber hecho esta afirmación, hay que hacer otra de mayor importancia aún: los impulsos del pensamiento del hombre comienzan a trasladarse de inmediato en su equivalente físico, sin importar si esos pensamientos son voluntarios o involuntarios.

Los impulsos de pensamiento que son captados por simple casualidad pueden determinar el destino financiero, empresarial, profesional o social con la misma seguridad que los impulsos de pensamiento que uno mismo crea con intención y diseño.

Estamos estableciendo aquí los fundamentos para la presentación de un hecho de gran importancia para quien no comprende por qué algunas personas parecen tener «suerte», mientras que otras, de igual o mayor habilidad, entrenamiento, experiencia y capacidad cerebral, parecen destinadas a soportar la desventura.

Transmuto el miedo en amor, siento la alegría de vivir, despierto cada día con entusiasmo.

Texto Completo

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Haz un inventario de ti mismo, mientras lees estos últimos anexos, y descubre cuántos “fantasmas” se interponen en tu camino

Antes de poder utilizar cualquier parte de esta filosofía con éxito, tu mente tiene que estar preparada para recibirla.

La preparación no resulta difícil. Empieza con el estudio, el análisis y la comprensión de los tres enemigos que necesitas eliminar de tu mente: la indecisión, la duda y el temor.

El sexto sentido nunca funcionará mientras estos tres elementos negativos continúen en tu mente, ya sea en su conjunto o por separado.

Los elementos de este trío profano se hallan estrechamente relacionados; allí donde haya uno de ellos, puede estar seguro de que los otros dos también se encuentran cerca.

¡La indecisión es la semilla del temor! Recuérdalo a medida que sigas con la lectura. La indecisión se cristaliza en la duda, y ambas se mezclan y se convierten en temor.

El proceso de “mezcla” suele ser lento. Esa es una de las razones por las que estos tres enemigos son tan peligrosos. Germinan y crecen sin que su presencia sea detectada.

El resto de estos anexos describe un fin que debes alcanzar antes de que puedas poner en práctica esta filosofía, como un todo.

También analiza una condición que ha reducido a gran número de personas a la pobreza, y afirma una verdad que debe ser comprendida por todos aquellos que acumulan riquezas, ya se midan éstas en términos de dinero o de un estado mental, mucho más valioso que el dinero.

El propósito de estos anexos consiste en enfocar nuestra atención sobre la causa y la cura de los seis temores básicos.

Antes de poder dominar a un enemigo, debemos conocer su nombre, sus hábitos y el lugar de residencia.

A medida que leas, analízate y determina cuál de los seis temores básicos están contigo, si es que tienes alguno.

No te dejes engañar por los hábitos de esos enemigos sutiles. A veces, permanecen ocultos en el subconsciente; en él son difíciles de localizar y aún más difíciles de eliminar.

Los Seis Miedos Básicos

Hay seis miedos básicos que, en alguna combinación, todo ser humano sufre en una u otra ocasión.

La mayoría de las personas podrían considerarse afortunadas si no sufriera de los seis.

Nombrados en el orden en que suelen aparecer (los tres primeros suelen estar en el fondo de la mayor parte de nuestras preocupaciones), son:

Todos los demás temores son de menor importancia; todos ellos pueden ser agrupados bajo estos seis epígrafes.

Los temores no son más que estados de la mente. Es posible controlar y dirigir los estados mentales.

El ser humano no puede crear nada que no haya concebido previamente en forma de un impulso de pensamiento.

Tras haber hecho esta afirmación, hay que hacer otra de mayor importancia aún: los impulsos del pensamiento del hombre comienzan a trasladarse de inmediato en su equivalente físico, sin importar si esos pensamientos son voluntarios o involuntarios.

Los impulsos de pensamiento que son captados por simple casualidad (pensamientos emitidos por otras mentes) pueden determinar el destino financiero, empresarial, profesional o social con la misma seguridad que los impulsos de pensamiento que uno mismo crea con intención y diseño.

Estamos estableciendo aquí los fundamentos para la presentación de un hecho de gran importancia para quien no comprende por qué algunas personas parecen tener “suerte”, mientras que otras, de igual o mayor habilidad, entrenamiento, experiencia y capacidad cerebral, parecen destinadas a soportar la desventura.

Ese hecho se explica con la afirmación de que todo ser humano tiene la habilidad de controlar su propia mente por completo y, con ese control, es evidente que cada persona puede abrir su mente a los impulsos de pensamiento emitidos por otros cerebros, o cerrar fuertemente sus puertas y admitir únicamente aquellos impulsos de pensamiento de su propia elección.

La naturaleza ha dotado al ser humano de un control absoluto sobre una sola cosa: el pensamiento.

Esto, unido al hecho adicional de que todo lo que el ser humano crea se inicia en la forma de un pensamiento, nos conduce muy cerca del principio mediante el cual podemos llegar a dominar el temor.

Si es cierto que todo pensamiento tiene una tendencia a transformarse en su equivalente físico (y eso es cierto, más allá de todo espacio razonable para la duda), también es cierto que los impulsos de pensamiento de temor y de pobreza no pueden traducirse en términos de valor y ganancia financiera.

Bibliografía

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