Tratamiento Metafísico para la Prosperidad – Anexo VII: El Temor a la Muerte

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Resumen

Para algunos, éste es el más cruel de todos los temores básicos. La razón resulta evidente.

En la mayoría de los casos, es posible achacar al fanatismo religioso los terribles dolores de miedo asociados con el pensamiento de la muerte. Los llamados «paganos» temen menos a la muerte que los más «civilizados».

El ser humano se ha planteado durante miles de años las mismas preguntas que aún no ha podido contestar acerca del «¿de dónde?» y «¿hacia dónde?».

Durante los períodos más oscuros del pasado, los más astutos no fueron precisamente lentos a la hora de ofrecer respuesta a estas preguntas, a cambio de un precio.

«Acude a mi tienda, abraza mi fe, acepta mis dogmas, y te daré el pasaje que te admitirá en el cielo cuando mueras -grita un líder sectario-. Permanece fuera de mi tienda y puede que el diablo se apodere de ti y te queme por toda la eternidad».

El pensamiento del castigo eterno destruye el interés por la vida y hace imposible la felicidad.

Aunque el líder religioso no sea capaz de proporcionar un salvoconducto hacia el cielo, ni la falta de él permita al desgraciado descender al infierno, la posibilidad de esto último parece tan terrible, que el simple pensamiento se apodera de la imaginación de una forma tan realista que paraliza la razón, e instala el temor a la muerte en nuestra mente.

Síntomas del Temor a la Muerte

Desmotivación

La costumbre de pensar en la muerte, antes que en obtener lo máximo de la vida. Ello se debe, en general, a la falta de propósito, o a la falta de una ocupación adecuada.

Este temor predomina más entre las personas de edad avanzada; pero, a veces, las personas más jóvenes son las víctimas del mismo.

Preocupación

A veces, el temor a la muerte se halla estrechamente asociado con el temor a la pobreza, cuando se piensa que la propia muerte puede dejar a los seres queridos en la pobreza.

La Preocupación del Viejo

La preocupación es un estado mental basado en el temor. Funciona con lentitud, pero es persistente, insidiosa y sutil.

Paso a paso, «se abre camino» hasta que paraliza la propia facultad de razonamiento, destruye la confianza en sí mismo y la iniciativa.

La preocupación es una forma de temor sostenido, causado por la indecisión; en consecuencia, se trata de un estado mental que es posible controlar.

Una mente desequilibrada es impotente. La indecisión hace que la mente sea desequilibrada.

A la mayoría de los individuos le falta fuerza de voluntad para tomar decisiones con prontitud, y para mantenerlas con firmeza una vez las han tomado.

No nos preocupamos por las condiciones cuando hemos tomado una decisión para seguir una determinada línea de acción.

A través de la indecisión, los seis temores básicos se transforman en un estado de preocupación.

Suprime para siempre el temor a la muerte, tomando la decisión de aceptarla como un acontecimiento inevitable.

Mata la costumbre de la preocupación, en todas sus formas, tomando la decisión general de que no hay nada en la vida por lo que valga la pena preocuparse.

Con esta decisión alcanzarás serenidad, paz mental y claridad de pensamiento, todo lo cual te producirá felicidad.

Yo soy vida, prosperidad, abundancia y amor.

Texto Completo

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Para algunos, éste es el más cruel de todos los temores básicos. La razón resulta evidente.

En la mayoría de los casos, es posible achacar al fanatismo religioso los terribles dolores de miedo asociados con el pensamiento de la muerte. Los llamados “paganos” temen menos a la muerte que los más “civilizados”.

El ser humano se ha planteado durante miles de años las mismas preguntas que aún no ha podido contestar acerca del “¿de dónde?”  y “¿hacia dónde?”. ¿De dónde vengo y a dónde voy?

Durante los períodos más oscuros del pasado, los más astutos no fueron precisamente lentos a la hora de ofrecer respuesta a estas preguntas, a cambio de un precio.

“Acude a mi tienda, abraza mi fe, acepta mis dogmas, y te daré el pasaje que te admitirá en el cielo cuando mueras -grita un líder sectario-. Permanece fuera de mi tienda y puede que el diablo se apodere de ti y te queme por toda la eternidad.”

El pensamiento del castigo eterno destruye el interés por la vida y hace imposible la felicidad.

Aunque el líder religioso no sea capaz de proporcionar un salvoconducto hacia el cielo, ni la falta de él permita al desgraciado descender al infierno, la posibilidad de esto último parece tan terrible, que el simple pensamiento se apodera de la imaginación de una forma tan realista que paraliza la razón, e instala el temor a la muerte en nuestra mente.

El temor a la muerte no es ahora tan común como lo fue en la época en que no existían grandes universidades.

Las personas de ciencia han derramado el foco de la verdad sobre el mundo, y esa verdad está liberando rápidamente a los hombres de este terrible temor a la muerte.

Aquellos que asisten a las universidades no se dejan impresionar ya fácilmente por el fuego y el azufre.

Con la ayuda de la biología, la astronomía, la geología y otras ciencias afines, se han ido disipando los temores que se apoderaron de las mentes de los hombres en otras épocas más oscuras.

El mundo entero está compuesto de sólo dos cosas: energía y materia. En la física elemental aprendemos que ni la materia ni la energía (las únicas dos realidades conocidas por el ser humano) pueden ser creadas ni destruidas.

Tanto la materia como la energía pueden ser transformadas, pero ninguna de ellas destruida.

Si la vida es alguna cosa, es energía. Si es imposible destruir la energía y la materia, resulta evidente que tampoco se puede destruir la vida. 

Ésta, como cualquier otra forma de energía, puede pasar por distintos procesos de transición o de cambio, pero nunca se puede destruir. La muerte no es más que una transición.

Si la muerte no es simple cambio, o una transición, en tal caso, nada existe después de ella, excepto un largo y eterno sueño pacífico, y el sueño no es algo a lo que haya que temer. Así pues, puedes eliminar para siempre el temor a la muerte.

Síntomas del Temor a la Muerte

Los síntomas generales de este temor son:

Desmotivación

La costumbre de pensar en la muerte, antes que en obtener lo máximo de la vida. Ello se debe, en general, a la falta de propósito, o a la falta de una ocupación adecuada.

Este temor predomina más entre las personas de edad avanzada; pero, a veces, las personas más jóvenes son las víctimas del mismo.

El mayor de todos los remedios contra el temor a la muerte es el ardiente deseo de alcanzar logros, apoyado por la realización de un servicio útil a los demás.

Una persona ocupada en muy raras ocasiones dispone de tiempo para pensar en la muerte.

La vida le parece demasiado excitante como para andar preocupándose por la muerte.

Preocupación

A veces, el temor a la muerte se halla estrechamente asociado con el temor a la pobreza, cuando se piensa que la propia muerte puede dejar a los seres queridos en la pobreza.

En otros casos, el temor a la muerte está causado por la enfermedad y por el consiguiente desmoronamiento de la resistencia física del cuerpo.

Las causas más comunes del temor a la muerte son: enfermedad, pobreza, falta de ocupación apropiada, desilusión amorosa, demencia, fanatismo religioso…

La Preocupación del Viejo

La preocupación es un estado mental basado en el temor. Funciona con lentitud, pero es persistente, insidiosa y sutil.

Paso a paso, “se abre camino” hasta que paraliza la propia facultad de razonamiento, destruye la confianza en sí mismo y la iniciativa.

La preocupación es una forma de temor sostenido, causado por la indecisión; en consecuencia, se trata de un estado mental que es posible controlar.

Una mente desequilibrada es impotente. La indecisión hace que la mente sea desequilibrada.

A la mayoría de los individuos le falta fuerza de voluntad para tomar decisiones con prontitud, y para mantenerlas con firmeza una vez las han tomado.

No nos preocupamos por las condiciones cuando hemos tomado una decisión para seguir una determinada línea de acción.

A través de la indecisión, los seis temores básicos se transforman en un estado de preocupación.

Suprime para siempre el temor a la muerte, tomando la decisión de aceptarla como un acontecimiento inevitable.

Elimina el temor a la pobreza adoptando la decisión de conseguir todas aquellas riquezas que pueda acumular sin preocupación.

Aplasta el cuello del temor a la crítica decidiendo no preocuparte por lo que la gente piense, haga o diga.

Elimina el temor a la vejez tomando la decisión de aceptarla, no como un obstáculo, sino como una gran bendición que lleva consigo la sabiduría, el autocontrol y la comprensión que no se conocen en la juventud.

Libérate del temor a la enfermedad adoptando la decisión de olvidarse de los síntomas.

Domina el temor a la pérdida del amor decidiendo salir adelante sin amor, si eso llegara a ser necesario.

Mata la costumbre de la preocupación, en todas sus formas, tomando la decisión general de que no hay nada en la vida por lo que valga la pena preocuparse.

Con esta decisión alcanzarás serenidad, paz mental y claridad de pensamiento, todo lo cual te producirá felicidad.

Un ser humano cuya mente está llena de temor no sólo destruye sus propias posibilidades de acción inteligente, sino que transmite estas vibraciones destructivas a las mentes de todos aquellos que entran en contacto con él, y con eso también destruye sus posibilidades.

Incluso un perro o un caballo sabe cuándo le falta valor a su amo; es más, un perro o un caballo captará las vibraciones de temor que su amo emite, y se comportará de acuerdo con ellas.

Mucho más abajo en la línea de inteligencia del reino animal, uno se encuentra con esa misma capacidad para captar las vibraciones del temor.

Bibliografía

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