"¡Yo permito que la Abundancia entre en mi vida a partir de hoy y para siempre!"

Tratamiento Metafísico para la Prosperidad – Día 20

Introducción: Decretos y Afirmaciones Positivas

Transcríbelo en un cuaderno propio a primera hora del día.

Yo (mi nombre y apellido) abro mi mente a la Prosperidad. Mi prosperidad depende únicamente del Universo en mí.
Yo (mi nombre y apellido) no dependo de ninguna persona, ni de ningún evento fuera de mí para mi Prosperidad.
Todas las personas están en mi vida para hacerme prosperar y Yo (mi nombre y apellido) las bendigo.
Pero yo (mi nombre y apellido) reconozco que ninguna de ellas es mi fuente de Prosperidad. Mi única Fuente de Prosperidad es el Universo en mí.
La Abundancia del Universo en mí se mueve, fluye a través de mí Aquí y Ahora haciéndome prosperar interna y externamente.
Yo (mi nombre y apellido) soy el Hijo rico y afortunado de un Rico Universo y me permito a mí mismo prosperar entregando, al Universo en mí, mi miedo a ser una persona exitosa y con mucho dinero.
Yo (mi nombre y apellido) quiero sanar mi mente de todo pensamiento de limitación o escasez.
Yo (mi nombre y apellido) mantengo mi atención en la presencia del Universo en mí, entregándole al mismo todas las apariencias externas, con la seguridad perfecta de que el Universo en mí siempre me hace prosperar.
No importa lo que esté sucediendo afuera. El Universo en mí me transforma internamente.
Yo (mi nombre y apellido) soy definitivo y preciso con el Universo sobre mi Prosperidad para que el Universo sea definitivo y preciso en manifestarla para mí.
Yo (mi nombre y apellido) asumo responsablemente la administración de todos mis asuntos financieros, Aquí y Ahora.
Yo (mi nombre y apellido) administro mis bienes con sabiduría, Amor, Paz y Gozo interno.

Lectura del Día

La impresión de crecer, Parte I

TANTO si cambias tu vocación o no, tus acciones por ahora deben ser aquellas que pertenezcan al negocio en el que estás actualmente contratado.

Puedes entrar al negocio que quieres, utilizando de manera constructiva el negocio en el que ya estás establecido, por el hecho de hacer tu trabajo diario de un CIERTO MODO.

Y, en la medida en que tu negocio consiste en tu relación con otros Seres Humanos –personalmente o virtualmente– el pensamiento clave de todos tus esfuerzos debe ser para transportar a sus mentes la impresión de crecimiento.

CRECER es lo que todos los Seres Humanos buscan; eso es el impulso de la INTELIGENCIA SIN FORMAR dentro de ellos, buscando la expresión más completa.

El deseo de crecer es inherente a toda naturaleza; es el impulso fundamental del Universo. Todas las actividades humanas están basadas en el deseo de CRECER.

La gente busca más alimento, más ropa, se abriga mejor, busca más de lujo, más belleza, más conocimiento, más placer… CRECER en algo… más vida.

Cada ser vivo está bajo esta necesidad del avance continuo; donde el crecimiento de la vida se detiene, se asientan la disolución y la muerte.

El Ser Humano lo sabe instintivamente, y por eso él siempre busca más. El deseo normal de incrementar la riqueza o prosperidad económica no es algo diabólico ni una cosa reprensible; es simplemente el deseo de una vida más abundante; esa es la aspiración.

Y porque esto es el instinto más profundo de tu naturaleza, todos los Seres Humano están atraídos hacia quien puede darles un mejor medio de vida.

Siguiendo el CIERTO MODO como fue descrito en los días precedentes, consigues un crecimiento continuo para ti, y para darlo a todos los que están contigo. Tú eres un centro creativo, desde donde el crecimiento es emitido a todos.

Estate seguro de esto, y transmite la garantía del hecho a cada Ser Humano con quien tengas contacto. No importa cuán pequeña sea la transacción, aunque sea sólo la venta de una golosina de bastón dulce a un pequeño niño, pon la idea del crecimiento, y asegúrate de que el cliente quede impresionado con ese pensamiento.

Transmite la impresión de avanzar en todo lo que hagas, para que toda la gente reciba la impresión de que tú eres un SER HUMANO QUE AVANZA, y que haces avanzar a todos los que tratan contigo.

Hasta a la gente con quien te encuentras socialmente, sin ningún negocio de por medio, y a quien no intentas venderle nada, demuéstrale la idea del crecimiento.

Puedes transmitir esa impresión manteniendo firme la FE de que tú, tú mismo, estás en el CAMINO DEL CRECIMIENTO; y dejando que esa FE inspire, llene, e impregne cada acción.

Haz todo lo que haces con la firme convicción de que tú eres una personalidad que avanza, y que le das avance a cada uno de los demás.

Siente que te estás haciendo rico o prosperando económicamente, y que así podrás hacer ricos a otros, y conferirles ventajas a todos.

No te jactes ni fanfarronees de tu éxito, tampoco hables de ello innecesariamente; la verdadera fe nunca es presumida.

Donde encuentres a una persona presumida, encontrarás a alguien que está secretamente dubitativo y con miedo.

Simplemente siente la FE, y déjala trabajar en cada transacción; deja los detalles y mira con la serena tranquilidad de que te enriqueces o prosperas económicamente; que tú YA ERES RICO Y PRÓSPERO.

Las palabras no serán necesarias para comunicar este sentimiento a los otros; ellos tendrán la sensación de crecimiento cuando estén en tu presencia, y serán atraídos hacia ti otra vez.

Debes impresionar a los otros de manera que ellos sientan que, en asociación contigo, conseguirán CRECER. Les está dando un valor de uso más grande que el valor en efectivo que tomas de ellos.

Demuestra un orgullo honesto por hacer esto, deja que cada uno lo sepa, y no tendrás ninguna carencia de clientes.

La gente irá a donde reciban acrecentamiento; y el UNIVERSO, que desea el crecimiento total, y que todo lo sabe, moverá hacia ti a los hombres y mujeres que nunca han oído de ti.

"¡Yo permito que la Abundancia entre en mi vida a partir de hoy y para siempre!"
«¡Yo permito que la Abundancia entre en mi vida a partir de hoy y para siempre!»

Ejercicio

Esto También Pasará

Leer el siguiente cuento por lo menos dos veces. Reflexiona y anota tus impresiones en tu cuaderno:

Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte:

– Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo.

Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total.

Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada. El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto, lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó. Y éste le dijo:

– No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje. Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un místico. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje –el anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey-. Pero no lo leas –le dijo- mantenlo escondido en el anillo. Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación.

Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino.

De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso: Simplemente decía “ESTO TAMBIÉN PASARA”.

Mientras leía “esto también pasará” sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos.

El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido. Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes. Y él se sentía muy orgulloso de sí mismo. El anciano estaba a su lado en el carro y le dijo:

– Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.

– ¿Qué quieres decir? –preguntó el rey-. Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida.

– Escucha –dijo el anciano-: este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero.

El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: “Esto también pasará”, y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Se había iluminado. Entonces el anciano le dijo:

-Recuerda que todo pasa. Ninguna cosa ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.

Cierre: Tratamiento de Sanación Interior para la Prosperidad

Lee en voz alta, entre 1 a 3 veces por día.

¡Yo (mi nombre y apellido) estoy abiert@ y soy receptiv@ a ideas nuevas maravillosas!
¡Permito que la Prosperidad entre en mi vida en un nivel en el cual nunca entró!
¡Merezco lo mejor y estoy dispuest@ a aceptarlo!
¡Mis ingresos aumentan constantemente!
¡Dejo la pobreza de pensamientos para entrar en la Prosperidad de Pensamientos!
¡Me amo a mi mism@, y me regocijo en quien soy, porque sé que la vida está aquí para mí y me proporciona todo lo que necesito!
¡Me muevo de éxito en éxito, de alegría en alegría y de abundancia en abundancia!
¡Tengo el poder de quien me creó, y expreso para mi mism@ la grandeza que soy!
¡Soy una expresión de la vida, divina y magnifica y estoy abiert@ y receptiv@ a todo lo bueno!
¡Así Es! ¡Gracias, gracias, gracias Amado Universo!

Bibliografía

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