El Secreto de la Autoestima

El Secreto de la Autoestima

La autoestima es ser competente para resolver con los desafíos de la vida y ser digno de la felicidad. Hemos de pasar página de todas las pérdidas, relaciones tóxicas, desengaños, malestares, temores, relaciones y heridas sentimentales.

El dolor forma parte de esos malos momentos pero el sufrimiento debe ser gestionado. No podemos prever el futuro, pero sí tenemos la oportunidad de gestionar nuestras metas. Así ganaremos autoestima cada día.

Muchos estudios  en la actualidad, concluyen que la crítica constructiva  y la buena autoestima son ampliamente positivas en contextos y equipos de trabajo.

Las personas comprenden que la crítica contribuirá a mantener la unidad, sinergia y fortalecer relaciones entre los integrantes de un equipo. Y tomar la mejor decisión.

La autoestima puede variar dependiendo de los elogios o críticas.  Hay una parte que se fomenta dentro de nosotros por los logros.

El amor propio comienza a desarrollarse desde la niñez. Además,  la autoconfianza es un rasgo que se puede desarrollarse a lo largo de nuestra vida.

Fue en 1890, que la autoestima fue presentada como un promedio entre los éxitos logrados. Y en la década de los 60, Morris Rosenberg definió a la autoestima como un sentido estable de la valoración personal.

Hoy la autoestima es el convencimiento íntimo de que uno es capaz de realizar con éxito una meta, proyecto, sueño, tarea o misión determinada.

Además, podemos actuar con independencia del juicio de los demás. Es decir tener la certeza en que puedo seguir adelante con el proyecto elegido, aunque los demás no estén de acuerdo o incluso se opongan.

Con  las críticas, los seres humanos manifestamos nuestras opiniones personales sobre un tema y juzgamos la belleza, la fealdad, la maldad de una persona o acontecimiento.

La diferencia entre una crítica constructiva o destructiva radica en la intención. Las palabras que se usan y la forma de decir nuestros pensamientos pueden contribuir con la autoestima de los otros.

Al emitir una crítica deberemos ser prudentes. Por esta razón, hay que manifestar respeto hacia las demás personas.

No hay que olvidar que en el transcurso de nuestra vida experimentamos sentimientos nocivos. Estos quedan latentes en la memoria. La ansiedad y la depresión se nutren de los pensamientos negativos.

Todo nos lleva a la certeza en que la persona con buena autoestima es capaz de tomar desafíos y asumir riesgos, de jugársela por lo que cree o lo que siente justo.

Así, todas las  posibilidades de vivir nuevas experiencias se ven acrecentadas. Vive y experimenta un mayor crecimiento personal, eso es producto de una buena autoestima.

Es necesario poseer una buena predisposición a la acción.  Debemos ser receptivos y alcanzar una  buena autoestima. Al visualizar positivamente cada meta nuestra capacidad para decidir crece.

Y cuando decidimos dejar que la vida nos sorprenda, sin miedos, accedemos a lo que se conoce como “zona de aprendizaje”.

Esta es todo lo contrario a una “zona de confort”. En esta última, nos sentimos seguros y protegidos. El confort puede conllevar miedo a lo desconocido. Nos puede sumergir en un aislamiento vital.

Para vivir la vida en plenitud es necesario explorar nuevos horizontes que nos proporcionen nueva sabiduría y madurez personal.

Con afirmaciones positivas alcanzaremos permutar el pensamiento negativo y la baja autoestima: “puedo hacerlo”, “me quiero”, “yo valgo”… es necesario creerse esas palabras e interiorizarlas para que surtan efecto.

De acuerdo con una investigación de la Universidad Marshall en USA,  mantener una buena postura corporal aumenta nuestra autoestima y seguridad. Esta no sólo reduce la sensibilidad al dolor lumbar, sino hay más equilibrio emocional frente al bienestar psicológico y en relación con las otras personas.

Además, José Antonio Flórez, catedrático de Ciencias de la Conducta de la Universidad de Oviedo (España), que impulsa el programa “Autoestima, felicidad y salud” explica que  “la baja autoestima es cultivo para que se potencie el envejecimiento patológico, mientras que una autoestima elevada puede servir como protector contra enfermedades neurodegenerativas, como el alzhéimer, y contribuye a la longevidad”.

Es una verdadera medicina anti-envejecimiento, sobre todo para las personas mayores, que se ven frecuentemente afectadas por depresiones o baja autoconfianza, provocadas por la soledad, el aislamiento o los estereotipos asociados a la edad.

Susan Castro Rodríguez
http://letralia.com/firmas/castrorodriguezsusan.htm

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