La Meditación y su Poder de Mejorar la Salud

Jung dice: “no se curarán de sus enfermedades, son las enfermedades las que los curarán”, indicando claramente lo mismo que otros sabios: la enfermedad manifiesta algo oculto en la conciencia, algo que negamos incluso frente a nosotros mismos, la mayoría de las veces por lo doloroso que nos resulta observarlo.

La meditación mejora la autopercepción y así permite que esos procesos de aprendizaje se realicen con mayor celeridad.

Además es calmante, analgésico, relajante, antidepresivo y te permite regular la presión arterial.

Incluso la práctica de la meditación impacta en la estructura genética, en el ADN, restaurando y sanando.

Esta es una experiencia que facilita una conexión ilimitada y que da estados de plenitud, bonanza, mejora la creatividad y el optimismo. 

Desde la óptica de la meditación, una enfermedad, ya sea leve o persistente, encierra en sí misma una lógica que tiene relación con información, un proceso de aprendizaje que quedo estancado o en conflicto.

Información que de alguna manera es resistente a ser aprendida desde el punto de conciencia de la persona en el momento en que fue vivida.

En la lógica de una enfermedad, cada síntoma corresponde a un tipo de información muy particular de la persona que lo está expresando. Simplemente, el cuerpo no encontró otra forma de hacerlo.

Esa información, que sale y toma la forma de una enfermedad, puede ser tanto un pensamiento, una emoción o una acción.

Por eso, la expresión de la enfermedad es en principio una manifestación del inconsciente hecha o recibida por el individuo en algún momento de su vida, y que no logró terminar de procesarse o entenderse.

Cuando aparece una enfermedad la primera tendencia es apurar su pronta desaparición en nuestro cuerpo físico. Simplemente queremos deshacernos de la enfermedad,  y dejar de sentir los síntomas.

Nosotros tomamos los medicamentos para pasar el malestar, y volver a disfrutar de un estado equilibrado de salud.

Algunas enfermedades impulsan conscientemente a la persona a mutar o transformarse.

Increíblemente, a medida que el significado oculto de la enfermedad se revela y la persona ve y acepta ese significado, se obtiene como resultado la curación.

Son los conflictos en nuestros pensamientos, emociones y acciones las que producen todas las manifestaciones de enfermedad física y emocional.

Lo bueno es que somos nosotros también los que tenemos el poder para mejorar nuestra salud.

Con la meditación nos disponemos a buscar la solución en nuestro interior. Es ahí cuando la enfermedad se une al proceso espiritual abriendo paso a lo trascendente.

Cada enfermedad tiene un momento de inicio, que ha pasado imperceptible para la conciencia de la persona.

Es gracias a su manifestación, a su fuerza de choque que sale a la superficie. Y entonces  la enfermedad puede ser vista y sanada.

Fue en ese momento cuando se permitió el anclaje del síntoma. Por alguna razón no pudimos entender algo que vivimos, algo que sentimos y no pudimos expresarlo como hubiéramos querido.

En ese instante está la raíz de la enfermedad. Hay que reconocer ese inicio de la enfermedad, que está en el pasado y se expresa ahora en el presente.

Y la meditación es la llave de la solución.

La  meditación es una actividad intelectual en la que se busca lograr un estado de atención centralizada en un pensamiento o sentimiento  de felicidad, tranquilidad y armonía.

Este estado se recrea en el momento presente y pretende liberar la mente de pensamientos nocivos.

El objetivo es lograr un profundo estado de conciencia durante la sesión, y se usan varias técnicas concretas para alcanzarlo.

Perseguimos que nuestra conciencia se relaje y no elabore juicios sobre nuestros sentimientos o pensamientos.

Y saber qué acontece en nuestro fuero interno en cada instante.

La meditación tiene la reconocida capacidad de otorgar a sus practicantes mejor salud o mayor resistencia a las enfermedades.

Eso se debe principalmente a que la práctica de la meditación trae una cualidad de purificar la conciencia.

La persona descubre el Ser Eterno o la Divinidad que la habita. Enfoca desde una nueva perspectiva el tema de la solución a esa enfermedad.

Y entonces, comienza un profundo despertar interior con la meditación.

Ese despertar de la conciencia invita a una exploración interna que da sentido a la existencia misma y además de permitir recuperar la salud y el bienestar. También, recuperar las partes de nosotros mismos olvidadas o rezagadas.

Sólo la meditación nos devuelve la vitalidad y el sentido por la vida.

Meditar consiste en prestar atención en cada segundo que pasa a nuestros pensamientos, emociones, sensaciones corporales y al entorno, sin juzgar ni interpretar.

La concepción de meditación tradicional tiene el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas en unos términos muy concretos, y no está vinculada a una religión o una filosofía de vida determinadas.

La meditación debería practicarse durante media hora al día, aunque se recomienda comenzar con sesiones más cortas, de no más de diez minutos, para ir aclimatando la mente a las nuevas sensaciones e ir construyendo poco a poco estados mentales de meditación.

Además, la meditación constante permite reconocer y aceptar activamente el fluir de cualquier experiencia tal cual se está dando.

Aprender a concentrarnos en el presente puede requerir cierto tiempo de práctica hasta que seamos capaces de meditar en casi cualquier circunstancia.

Así es que, aunque experimentemos algo desagradable podremos ahorrarnos todo el sufrimiento hasta lograr que las emociones y sentimientos desagradables desaparezcan.

Otra conocida frase de Carl Jung dice: “lo que no se hace conciencia, se hace destino”, por eso: ver el hecho, la emoción, el pensamiento atrás de la enfermedad es el principio de la curación.

Y si esto ocurre dentro del espacio interno, dentro de la meditación de manera clara y sin pensar en el pasado o el futuro, la enfermedad desaparece por que no existe el motivo que hacía posible su existencia.

Susan Castro Rodríguez
http://letralia.com/firmas/castrorodriguezsusan.htm

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