"¡Siempre estoy descubriendo nuevas formas de mejorar mi Salud!"

Tratamiento Metafísico para la Salud – Día 20

Introducción: Decretos y Afirmaciones Positivas

Lee en voz alta, entre 1 a 3 veces por día.

¡Yo (mi nombre y apellido) gozo de Excelente Salud y Soy Feliz!
¡Disfruto de una Salud Perfecta y vivo en constante Bienestar!
¡Creo Paz en mi Espíritu, Claridad en mi Mente y Salud en mi Cuerpo!
¡La Salud Perfecta es el estado natural de mi Ser!
¡Estoy rodeado de personas Saludables y Felices!
¡Estoy Feliz y Sano! ¡Vivo Feliz y plenamente!
¡La Vida sólo me pide Ser Feliz! Por eso…
¡Soy Muy Feliz, Aquí y Ahora!
¡Gracias, gracias, gracias!

Lectura del Día

Nuestro cuerpo: el torso, la espalda y los órganos

La espalda

Representa nuestro sistema de apoyo.

Tener problemas con ella significa generalmente que no nos sentimos apoyados, ya que con demasiada frecuencia creemos que sólo encontramos apoyo en nuestro trabajo, en la familia o en nuestra pareja, cuando en realidad contamos con el apoyo total del Universo, de la Vida misma.

La parte superior de la espalda tiene que ver con la sensación de no tener apoyo emocional. «Mi marido (mujer, amante, amigo o jefe) no me entiende o no me apoya.»

La parte media se relaciona con la culpa, con todo eso que dejamos a nuestras espaldas. ¿Tienes miedo de ver lo que hay allí detrás, a tus espaldas? ¿Quizá te lo estás ocultando? ¿Te sientes apuñalado por la espalda?

¿Te encuentras realmente agotado? Tus finanzas, ¿están hechas un lío, o te preocupas excesivamente por ellas? Entonces, es probable que tengas molestias en la zona lumbar. La causa está en la falta de dinero o el temor de no tener lo suficiente. La cantidad que tengas no tiene nada que ver con eso.

Hay tanta gente que siente que el dinero es lo más importante que hay en la vida, y que no podríamos vivir sin él… Pero eso no es cierto.

Hay algo mucho más importante y más precioso para nosotros, sin lo cual no podríamos vivir. ¿Qué es? Pues, el aire.

El aire es la sustancia más preciosa para la vida, y sin embargo, cuando lo exhalamos estamos seguros de que habrá más aire para seguir respirando. Si no lo hubiera, no duraríamos ni tres minutos.

Pues entonces, si el Poder que nos ha creado nos ha dado el aire y la capacidad de respirar suficiente para todo el tiempo que hayamos de vivir, ¿no podemos confiar en que también todas nuestras demás necesidades están previstas?

Los pulmones

Representan nuestra capacidad de recibir y dar vida.

Los problemas pulmonares suelen significar que tenemos miedo de recibir la vida, o quizá que nos sentimos sin derecho a vivir plenamente.

El enfisema y el exceso de tabaco son dos formas de negar la vida que enmascaran un profundo sentimiento de ser totalmente indigno de existir.

Los reproches no harán que nadie deje de fumar. Lo primero que tiene que cambiar es esa creencia básica.

Los pechos

Representan el principio de la maternidad.

Cuando hay problemas con ellos, eso significa generalmente que nos estamos «pasando» en nuestro rol de madres, ya sea en relación con una persona, un lugar, una cosa o una experiencia.

Parte del proceso que exige el rol de madre es permitir que los hijos crezcan. Es necesario saber cuándo tenemos que cruzarnos de brazos, entregarles las riendas y dejarlos en paz.

La persona sobreprotectora no prepara a los demás para enfrentar y manejar su propia experiencia.

A veces hay situaciones en que con nuestra actitud dominante cortamos las agallas a nuestros hijos.

Si el problema es el cáncer, lo que está en juego es, además, un profundo resentimiento.

Libérate del miedo, y ten consciencia que en cada uno de nosotros reside la Inteligencia del Universo.

El corazón

Representa el amor, y la sangre el júbilo. El corazón es la bomba que, con amor, hace que el júbilo circule por nuestras venas.

Cuando nos privamos del amor y el júbilo, el corazón se encoge y se enfría, y como resultado, la circulación se hace perezosa y vamos camino de la anemia, la angina de pecho y los ataques cardíacos.

Pero el corazón no nos «ataca». Somos nosotros los que nos enredamos hasta tal punto en los dramas que nos creamos que con frecuencia dejamos de prestar atención a las pequeñas alegrías que nos rodean.

Nos pasamos años expulsando del corazón todo el júbilo, hasta que, literalmente, el dolor lo destroza.

La gente que sufre ataques cardíacos nunca es gente alegre. Si no se toma el tiempo de apreciar los placeres de la vida, lo que hace es prepararse un «ataque al corazón».

Corazón de oro, corazón de piedra, corazón abierto, sin corazón, todo corazón… ¿cuál de estas expresiones es la que crees que se ajusta más a ti?

El estómago

Se lo traga todo, digiere las ideas y experiencias nuevas que tenemos. ¿Qué (o quién) es lo que no puedes tragar? ¿Y lo que te revuelve el estómago?

Cuando hay problemas de estómago, eso significa generalmente que no sabemos cómo asimilar las nuevas experiencias: tenemos miedo.

Las úlceras no son más que miedo, un miedo tremendo de «no servir para». Tenemos miedo de no ser lo que quieren nuestros padres o de no contentar a nuestro jefe.

No podemos tragarnos tal como somos, y nos desgarramos las entrañas tratando de complacer a los demás.

Por más importante que sea nuestro trabajo, interiormente nuestra autoestima es bajísima, y constantemente nos acecha el miedo de que «nos descubran».

En este punto, la respuesta es el amor. La gente que se aprueba y se ama a sí misma jamás tiene úlceras.

Se dulce y bondadoso con el niño que llevas dentro, y ofrécele todo el apoyo y estímulo que tú necesitabas cuando eras pequeño.

Los genitales

Representan lo que hay de más femenino en una mujer, su feminidad, o lo que hay de más masculino en un hombre, su masculinidad; nuestro principio femenino o nuestro principio masculino.

Cuando no nos sentimos cómodos con nuestra condición de hombres o mujeres, cuando rechazamos nuestra sexualidad, cuando no aceptamos nuestro cuerpo por sucio o pecaminoso, es frecuente que tengamos problemas con la zona genital.

Rara vez alguien ha sido criado en una casa en donde se llamara a los genitales y a sus funciones por su verdadero nombre. Todos crecimos rodeados de eufemismos.

¿Recuerdas los que usaban en tu casa? Pueden haber sido tan leves como «allí abajo», pero también pueden haber sido términos que te hacían sentir que tus genitales eran sucios y repugnantes.

Sí, todos hemos crecido creyendo que entre las piernas teníamos algo que no estaba del todo bien.

Si todavía seguimos andando por el mundo con aquellos primeros sentimientos de culpa por nuestra sexualidad y nuestro cuerpo, seguramente iremos en busca de castigos.

Los problemas anales y de vejiga, las vaginitis y las afecciones del pene y de la próstata pertenecen todos a la misma dimensión, y provienen de falsas creencias referentes al cuerpo y a la «corrección» y la «propiedad» de sus funciones.

Cada uno de nuestros órganos es una magnífica expresión de la vida. Si no se nos ocurre pensar que los ojos o el hígado sean sucios o pecaminosos, ¿por qué hemos de pensarlo de nuestros genitales?

El ano es tan hermoso como el oído. Sin él no tendríamos manera de deshacernos de lo que el cuerpo ya no necesita, y muy pronto nos moriríamos.

Cada parte y cada función de nuestro cuerpo es perfecta y normal, natural y hermosa.

A las personas con problemas sexuales les aconsejamos que empiecen a relacionarse con órganos como el recto, el pene o la vagina con un sentimiento de amor, apreciando sus funciones y su belleza.

Y si comienzas a ponerte tenso o a encolerizarte al leer esto, pregúntate por qué. ¿Quién te dijo que negases una parte cualquiera de tu cuerpo?

Nuestros órganos sexuales fueron creados no sólo para reproducirnos, sino también para darnos placer.

Negar esto es crear sufrimiento y castigo. La sexualidad no sólo está bien; es algo glorioso, maravilloso.

Es normal que usemos nuestros órganos sexuales, como lo es que respiremos o que comamos.

No estamos exhortando a la gente a que ande por ahí a todas horas buscando contactos sexuales sin freno alguno.

Lo que decimos es que algunas de nuestras normas no tienen sentido, y por eso tanta gente las viola y vive según sus propias normas.

Cuando liberamos a alguien de la culpa sexual y le enseñamos a que se ame y se respete, automáticamente tenderá a tratarse —y a tratar a los demás— de la manera que le resulta más gratificante y que más gozo le proporcione.

La razón de que muchas personas tengan tantos problemas con su sexualidad es que sienten rechazo y repugnancia hacia ellas mismas, y por eso se tratan mal… y tratan mal a los demás.

No basta con que en la escuela se enseñe a los niños la parte mecánica de la sexualidad.

Es necesario que, en un nivel muy profundo, se les convenza de que su cuerpo, sus genitales y su sexualidad son algo de lo que hay que regocijarse.

Las personas que se aman y, por lo tanto, aman su cuerpo son incapaces de abusar de sí mismas ni de nadie más.

La mayoría de los problemas de vejiga provienen de que uno se siente irritado, generalmente, por su pareja.

Estamos enfadados por algo que tiene que ver con nuestra condición de mujeres o de hombres.

Las mujeres tienen más problemas de vejiga que los hombres porque son más propensas a ocultar sus agravios.

También la vaginitis significa generalmente que una mujer ha sido afectivamente herida por su pareja.

En los hombres, los problemas de próstata tienen mucho que ver con la autovaloración y con la convicción de que, a medida que envejecen, van siendo menos hombres.

La impotencia añade un elemento de miedo, y a veces se relaciona incluso con el despecho hacia una pareja pasada.

La frigidez se origina en el miedo o la convicción de que está mal disfrutar del cuerpo.

Puede venir también del autorrechazo e intensificarse en el contacto con un compañero poco sensible.

Las enfermedades venéreas expresan casi siempre culpa sexual. Provienen de un sentimiento, a menudo subconsciente, de que no está bien que nos expresemos sexualmente.

El portador de una enfermedad venérea puede tener contactos sexuales con muchas personas, pero sólo aquellas cuyo sistema inmunitario mental y físico sea débil serán susceptibles de contagio.

Por ejemplo, el herpes, una enfermedad que hace continuas recidivas para «castigarnos» por nuestra convicción de que «somos malos».

El herpes tiene tendencia a reaparecer cuando estamos emocionalmente perturbados, y eso ya es muy significativo.

Algunas personas les gusta tener muchas parejas para satisfacer su profunda necesidad de autoestima, más bien que por el placer que deriva de ello.

Si todas las noches terminamos sin sentido y si «necesitamos» varias parejas por día nada más que para estar seguros de nuestro valor, entonces hay algo en nosotros que no ancla bien, y es preciso que hagamos algunos cambios mentales.

El colon representa nuestra capacidad de soltar y liberar aquello que ya no necesitamos.

Para adaptarse al ritmo perfecto del fluir de la vida, el cuerpo necesita un equilibrio entre ingesta, asimilación y eliminación.

Y lo único que bloquea la eliminación de lo viejo son nuestros miedos.

Aunque las personas estreñidas no sean realmente mezquinas, generalmente no confían en que siempre vaya a haber lo suficiente.

Se aterran a relaciones antiguas que las hacen sufrir, no animan a deshacerse de prendas que guardan desde hace años en el armario por temor a necesitarlas algún día, permanecen en un trabajo que las limita o no se permiten jamás ningún placer porque tienen que ahorrar para cuando vengan días malos.

¿Acaso revolvemos la basura de anoche para encontrar la comida de hoy?  

Aprendamos a confiar en que el proceso de la vida nos traerá siempre lo que necesitemos.

"¡Siempre estoy descubriendo nuevas formas de mejorar mi Salud!"
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Ejercicio

Chequea tu torso, espalda y órganos

En base a lo leído…

¿Qué síntomas, dolencias o enfermedades estás manifestando?

¿Qué interpretación le das? ¿Qué modelos mentales o emocionalidades pueden estar desencadenando el malestar?

¿Cuáles serían los modelos mentales o emocionalidades contrarios que puedes adoptar para obtener tu salud perfecta?

Cierre: Tratamiento de Sanación Interior

Relee este tratamiento varias veces por día.

En la infinitud de la vida, donde estoy, todo es perfecto, completo y entero.
Reconozco que mi cuerpo es un buen amigo.
Cada una de sus células contiene la Inteligencia Divina.
Yo escucho lo que me dice y sé que su consejo es válido.
Estoy siempre a salvo, bajo la guía y la protección divina, y elijo vivir en salud y ser libre.
Todo está bien en mi mundo.

Bibliografía

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