Tratamiento Metafísico para la Prosperidad – Anexo X: La Única Cosa sobre la que Tienes Control Absoluto

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Resumen

Dispones de un control absoluto sobre una única cosa: tus pensamientos. Se trata del hecho más significativo e inspirador de todos los conocidos por el ser humano.

¡Refleja la naturaleza divina del ser humano! Esta prerrogativa divina es el único medio de que dispones para controlar tu destino.

Si no logras controlar tu mente, puedes estar seguro de que no lograrás controlar nada más.

Si tienes que ser descuidado en lo que se refiere a tus posesiones, deja que sea en relación con las cosas materiales.

¡Tu mente es tu posesión espiritual! Protégela y utilízala con todo el cuidado al que tendría derecho la realeza divina. Para ese propósito se te dio la fuerza de voluntad.

Por desgracia, no existe protección legal contra aquellos que, ya sea a propósito o por ignorancia, envenenan las mentes de los demás mediante la sugestión negativa.

Las Coartadas Famosas del Viejo «Si…»

Las personas que no alcanzan el éxito tienen un rasgo característico común. Conocen todas las razones que explican el fracaso, y disponen de lo que consideran que son toda clase de justificaciones o coartadas para explicar su propia falta de logros.

Algunas de esas coartadas son inteligentes, y unas pocas de ellas se hallan incluso confirmadas por los hechos. Pero no se pueden utilizar excusas para no tener dinero.

Un analista del carácter compiló una lista de las excusas que suelen utilizarse con mayor frecuencia.

A medida que leas la lista, examínate a ti mismo con cuidado, y determina cuántas de estas excusas has hecho tuyas, si es que hay alguna.

Si…

  • pudiera conocer a la «gente adecuada» …
  • tuviera el talento que algunas personas tienen…
  • me atreviera a imponerme…
  • sólo hubiera aprovechado las oportunidades del pasado…
  • la gente no me pusiera nervioso…
  • no tuviera que mantener la casa y cuidar de los hijos…
  • pudiera ahorrar algún dinero…
  • el jefe me apreciara…
  • contara con alguien que me ayudara…
  • mi familia me comprendiera…
  • viviera en una gran ciudad…
  • sólo pudiera empezar…
  • fuera libre…
  • tuviera la personalidad de algunas personas…
  • no fuera tan gordo …
  • mi talento fuera conocido…
  • pudiera abrirme «paso» …
  • pudiera librarme de deudas…
  • no hubiera fracasado…
  • supiera cómo…
  • nadie se me opusiera…
  • no tuviera tantas preocupaciones…
  • pudiera casarme con la persona adecuada…
  • la gente no fuera tan insensible…
  • mi familia no fuera tan extravagante…
  • fuese seguro de mí mismo…
  • no tuviera mala suerte…
  • hubiera nacido bajo otro signo…
  • no fuera cierto que «lo que tiene que ser, será» …
  • no tuviera que trabajar tanto…
  • no hubiera perdido mi dinero…
  • viviera en un barrio diferente…
  • no tuviera este «pasado» …
  • tuviera una empresa propia…
  • los demás me escucharan…
  • -y éste es el mayor de todos ellos- yo tuviera el valor de verme tal y como soy en realidad, descubriría qué es lo que pasa conmigo, y lo corregiría. Entonces tendría la oportunidad de aprovechar mis propios errores y aprender algo de la experiencia de los demás, pues sé que me ocurre algo que no está del todo bien porque estaría donde debería estar si me hubiese pasado más tiempo analizando mis debilidades, y menos buscando excusas que las justificaran.

Encontrar excusas con las que explicar el fracaso es un pasatiempo nacional.

¿Por qué la gente se aferra a sus mezquinas excusas? La respuesta es evidente. Defienden sus excusas porque ellos mismos las crean.

Toda excusa es hija de la propia imaginación. Y está en la naturaleza del ser humano defender lo que es producto del propio cerebro.

Encontrar excusas es un hábito profundamente arraigado. Los hábitos son difíciles de romper, sobre todo cuando ofrecen una justificación para algo que hemos hecho.

Yo soy consciente del poder que tienen mis pensamientos.

Texto Completo

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Dispones de un control absoluto sobre una única cosa: tus pensamientos. Se trata del hecho más significativo e inspirador de todos los conocidos por el ser humano.

¡Refleja la naturaleza divina del ser humano! Esta prerrogativa divina es el único medio de que dispones para controlar tu destino.

Si no logras controlar tu mente, puedes estar seguro de que no lograrás controlar nada más.

Si tienes que ser descuidado en lo que se refiere a tus posesiones, deja que sea en relación con las cosas materiales.

¡Tu mente es tu posesión espiritual! Protégela y utilízala con todo el cuidado al que tendría derecho la realeza divina. Para ese propósito se te dio la fuerza de voluntad.

Por desgracia, no existe protección legal contra aquellos que, ya sea a propósito o por ignorancia, envenenan las mentes de los demás mediante la sugestión negativa.

Esta forma de destrucción debería ser punible, y con duros castigos legales, porque puede destruir, como sucede a menudo, las oportunidades de la persona para adquirir cosas materiales que están protegidas por la ley.

El control mental es el resultado de la autodisciplina y el hábito. O controlas tu mente, o ésta te controla a ti. No hay compromisos ni términos medios.

El método más práctico de todos para controlar la propia mente es el hábito de mantenerla ocupada con un propósito definido, apoyado por un plan concreto.

Estudia todo aquello que te sepas sobre cualquier persona que haya alcanzado un éxito notable, y observarás que esa persona tiene control sobre su propia mente, que ejercita ese control y que lo dirige hacia la obtención de objetivos definidos.

Sin la existencia de ese control, el éxito no es posible.

55 Coartadas Famosas del Viejo “Si…”

Las personas que no alcanzan el éxito tienen un rasgo característico común.

Conocen todas las razones que explican el fracaso, y disponen de lo que consideran que son toda clase de justificaciones o coartadas para explicar su propia falta de logros.

Algunas de esas coartadas son inteligentes, y unas pocas de ellas se hallan incluso confirmadas por los hechos.

Pero no se pueden utilizar excusas para no tener dinero. El mundo que nos rodea sólo quiere saber una cosa: ¿has alcanzado el éxito?

Un analista del carácter compiló una lista de las excusas que suelen utilizarse con mayor frecuencia.

A medida que leas la lista, examínate a ti mismo con cuidado, y determina cuántas de estas excusas has hecho tuyas, si es que hay alguna.

Recuerda también que la filosofía presentada en este tratamiento hace que cada una de estas excusas haya quedado obsoleta.

  1. SI no tuviera una esposa y una familia…
  2. SI tuviera suficiente «empuje» …
  3. SI tuviera dinero…
  4. SI tuviera una buena educación…
  5. SI pudiera conseguir un trabajo…
  6. SI gozara de buena salud…
  7. SI dispusiera de tiempo…
  8. SI los tiempos fueran mejores…
  9. SI otras personas me comprendieran…
  10. SI las condiciones que me rodean fueran diferentes…
  11. SI pudiera volver a vivir mi vida…
  12. SI no tuviera miedo de lo que «ellos» dicen…
  13. SI me hubieran dado una oportunidad…
  14. SI ahora tuviera una oportunidad…
  15. SI otras personas no lo hubieran conseguido por mí…
  16. SI no sucediera nada que me detuviera…
  17. SI fuera más joven (o grande) …
  18. SI pudiera hacer lo que quisiera…
  19. SI hubiese nacido rico…
  20. SI pudiera conocer a la «gente adecuada» …
  21. SI tuviera el talento que algunas personas tienen…
  22. SI me atreviera a imponerme…
  23. SI sólo hubiera aprovechado las oportunidades del pasado…
  24. SI la gente no me pusiera nervioso…
  25. SI no tuviera que mantener la casa y cuidar de los hijos…
  26. SI pudiera ahorrar algún dinero…
  27. SI el jefe me apreciara…
  28. SI contara con alguien que me ayudara…
  29. SI mi familia me comprendiera…
  30. SI viviera en una gran ciudad…
  31. SI sólo pudiera empezar…
  32. SI fuera libre…
  33. SI tuviera la personalidad de algunas personas…
  34. SI no fuera tan gordo (o flaco) …
  35. SI mi talento fuera conocido…
  36. SI pudiera abrirme «paso» …
  37. SI pudiera librarme de deudas…
  38. SI no hubiera fracasado…
  39. SI supiera cómo…
  40. SI nadie se me opusiera…
  41. SI no tuviera tantas preocupaciones…
  42. SI pudiera casarme con la persona adecuada…
  43. SI la gente no fuera tan insensible…
  44. SI mi familia no fuera tan extravagante…
  45. SI fuese seguro de mí mismo…
  46. SI no tuviera mala suerte…
  47. SI hubiera nacido bajo otro signo…
  48. SI no fuera cierto que «lo que tiene que ser, será» …
  49. SI no tuviera que trabajar tanto…
  50. SI no hubiera perdido mi dinero…
  51. SI viviera en un barrio diferente…
  52. SI no tuviera este «pasado» …
  53. SI tuviera una empresa propia…
  54. SI los demás me escucharan…
  55. SI -y éste es el mayor de todos ellos- yo tuviera el valor de verme tal y como soy en realidad, descubriría qué es lo que pasa conmigo, y lo corregiría. Entonces tendría la oportunidad de aprovechar mis propios errores y aprender algo de la experiencia de los demás, pues sé que me ocurre algo que no está del todo bien porque estaría donde debería estar si me hubiese pasado más tiempo analizando mis debilidades, y menos buscando excusas que las justificaran.

Encontrar excusas con las que explicar el fracaso es un pasatiempo nacional. El hábito es tan viejo como el ser humano, ¡y fatal para el éxito!

¿Por qué la gente se aferra a sus mezquinas excusas? La respuesta es evidente. Defienden sus excusas porque ellos mismos las crean.

Toda excusa es hija de la propia imaginación. Y está en la naturaleza del ser humano defender lo que es producto del propio cerebro.

Encontrar excusas es un hábito profundamente arraigado. Los hábitos son difíciles de romper, sobre todo cuando ofrecen una justificación para algo que hemos hecho.

Platón pensaba en esta verdad cuando afirmó: “La primera y mejor victoria es conquistar el yo. Ser conquistado por el yo es, de todas las cosas, la más vergonzosa y vil”.

Otro filósofo pensaba en lo mismo cuando dijo: “Me llevé una gran sorpresa al descubrir que la mayor parte de la fealdad que veía en los demás no era más que un reflejo de mi propia naturaleza”.

Elbert Hubbard dijo: “Siempre ha sido un misterio para mí saber por qué la gente se pasa tanto tiempo engañándose a sí misma, creando excusas para justificar sus debilidades. Si ese tiempo se utilizara de un modo diferente, bastaría para curar la debilidad, y entonces no necesitaríamos de ninguna excusa”.

Antes de terminar, quisiéramos recordarte que “la vida es un tablero de ajedrez y el contrincante es el tiempo. Si dudas antes de mover, o descuidas hacer el movimiento con prontitud, el tiempo te vencerá. Juegas contra un contrincante que no tolera la indecisión”.

Es posible que hasta ahora hayas tenido una excusa lógica para no verte obligado a exigirle a la vida aquello que tú mismo le ha pedido, pero esa excusa ha quedado obsoleta, porque ahora estás en posesión de la llave maestra que abre la puerta de las cuantiosas riquezas de la vida.

La llave maestra es intangible, pero muy poderosa. Otorga el privilegio de crear, en la propia mente, un ardiente deseo de alcanzar una forma definida de riqueza.

No hay ningún castigo por utilizarla, pero se ha de pagar un precio por no hacerlo. Ese precio es el fracaso.

Si se la utiliza, en cambio, le espera una recompensa de enormes proporciones. Se trata de la satisfacción que nos produce conquistar el yo y obligar a la vida a entregarnos aquello que se le pide.

La recompensa es digna de su esfuerzo. ¿Estás dispuesto a empezar y convencerte?

“Si somos parientes -dijo el inmortal Emerson-, nos conoceremos.” Para terminar, adoptaremos su pensamiento y diremos: “Si somos parientes, nos hemos conocido a través de este tratamiento”.

Bibliografía

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