Capítulo 1 – La Ciencia de Hacerse Rico

Aquí te presentamos el Capítulo 1 de «La Ciencia de Hacerse Rico», de Wallace D. Wattles.

El Derecho a Ser Rico (Capítulo 1 de La Ciencia de Hacerse Rico)

INDEPENDIENTEMENTE de lo que pueda ser dicho en la alabanza de la pobreza, la realidad es que, de hecho, no es posible vivir una vida realmente completa o exitosa a no ser que uno sea rico.

Ningún hombre puede elevarse a su mayor altura en el talento o el desarrollo de su alma, a no ser que tenga mucho dinero.

Para hacer conocer toda su alma y desarrollar al máximo el talento, él debe poder utilizar muchas cosas, y él no puede obtener esas cosas a no ser que tenga el dinero para comprarlas.

Un hombre se desarrolla en mente, alma, y cuerpo haciendo uso de ciertas cosas, y la sociedad es tan organizada que el hombre debe tener el dinero necesario para ser el poseedor de las cosas.

Por lo tanto, la base de todo el avance para el hombre debe ser la ciencia de hacerse rico.

El objeto de toda la vida es el desarrollo; y todo lo que posee vida tiene el inalienable derecho a todo el desarrollo que sea capaz de lograr.

El derecho del hombre a la vida significa su derecho de tener el libre e irrestricto uso de todas las cosas que pueden ser necesarias a su completo desarrollo mental, espiritual, y físico.

O, en otras palabras, su derecho a ser rico.

En este libro no hablaré de la riqueza de un modo figurado; ser realmente rico no significa estar satisfecho o conforme con un poco.

Ningún hombre debería estar satisfecho con un poco si él es capaz de usar y gozar de más.

El objetivo de la Naturaleza es el avance y el desarrollo de la vida; y cada hombre debería tener todo lo que puede contribuir al poder, elegancia, belleza, y riqueza de la vida.

Quedarse conforme con menos, es pecaminoso.

El hombre que posee todo lo que él quiere para vivir durante toda la vida que él sea capaz de vivir, es rico; pero ningún hombre que no tenga mucho dinero puede tener todo que él quiere.

La vida ha avanzado tanto, y se ha hecho tan compleja, que hasta el hombre y la mujer más comunes requieren una gran cantidad de riquezas para vivir de una manera que apenas se aproxime a la totalidad.

Cada persona, naturalmente, quiere convertirse en aquello a lo que es capaz del legar; este deseo de realizar todas las posibilidades innatas es inherente a la naturaleza humana.

No podemos menos de querer ser todo lo que podemos ser.

El éxito en la vida es llegar a ser lo que usted quiere ser; usted puede convertirse en lo que quiere ser, sólo haciendo uso de las cosas, y usted puede tener acceso a las cosas sólo en la medida en que usted se haga lo bastante rico como para comprarlas.

Entender la ciencia de hacerse rico es, por lo tanto, lo esencial de todo el conocimiento.

No hay nada malo en el deseo de hacerse rico. El deseo de riqueza es, realmente, el deseo de una vida más rica, más llena, y más abundante; y ese deseo es meritorio y digno.

El hombre que no desee vivir con mayor abundancia no es normal; y, por lo tanto, el hombre que no desea tener el dinero suficiente como para comprar todo que él quiere, no es normal.

Hay tres motivos para los cuales vivimos; vivimos para el cuerpo, vivimos para la mente, y vivimos para el alma. Ninguno es mejor o más santo que el otro.

Todos son igualmente queridos, y ninguno de los tres –el cuerpo, la mente, o el alma– puede vivir totalmente si cualquiera de los otros es despreciado.

No es justo ni noble vivir sólo para el alma y negar la mente o el cuerpo; y también se equivoca si vive sólo para el intelecto y niega el cuerpo o el alma.

Todos conocemos las consecuencias desagradables de vivir para el cuerpo y negar tanto el alma como la mente.

Vemos que la vida verdadera es la expresión completa de todo lo que el hombre puede dar a través del cuerpo, la mente, y el alma.

Sin importar lo que él pueda decir, ningún hombre puede ser realmente feliz o estar satisfecho, a no ser que su cuerpo viva totalmente para cada función, y a no ser que él mismo sea auténtico en su mente y su alma.

Si en alguna parte queda alguna posibilidad no expresada, o una función no realizada, aparece el deseo insatisfecho.

El deseo es la posibilidad de buscar la expresión, o la función buscando el rendimiento.

El hombre no puede vivir plenamente su cuerpo sin un buen alimento, ropa cómoda, y un refugio que lo abrigue; y sin la libertad proveniente del trabajo.

El descanso y la diversión son también necesarios para su vida física.

El hombre no puede vivir plenamente en su mente sin libros y el tiempo suficiente como para estudiarlos, sin la oportunidad para viajar y sin el tiempo para observar, o sin el compañerismo intelectual.

Para vivir plenamente en su mente, debe tener relaciones intelectuales, y debe rodearse de todos los objetos de arte y la belleza que él sea capaz de utilizar y apreciar.

Para vivir plenamente su alma, el hombre debe tener amor; y el amor es una expresión negada por la pobreza.

La más grande felicidad de un hombre se encuentra en la concesión de beneficios a aquellos a quienes ama; el amor encuentra su expresión más natural y espontánea en el dar.

El hombre que no tiene nada para dar, no puede llenar su lugar como un marido, como padre, como un ciudadano, o como un hombre.

Es en el uso de las cosas materiales, que un hombre encuentra la plenitud para su cuerpo, desarrolla su mente, y revela su alma. Por lo tanto, es de suma importancia que él sea rico.

Está en su perfecto derecho que usted desee ser rico; si usted es un hombre o mujer normal, no puede menos que desearlo.

Y está en su perfecto derecho a prestar atención a la Ciencia de hacerse rico, ya que es el más noble y necesario de todos los estudios.

Si usted descuida este estudio, usted estará abandonando su deber para con usted mismo, para con Dios y la humanidad.

Porque usted no puede darle a Dios ni a la humanidad ningún servicio mayor que aprovechar al máximo sus posibilidades.

¿Qué ideas extraes del Capítulo 1 de La Ciencia de Hacerse Rico? Por favor, déjanos tu comentario 🙂

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2 comentarios en «Capítulo 1 – La Ciencia de Hacerse Rico»

  1. Que coincidensia tan agradable ver el libro,pues resulta que el libro lo compre hace seis meses,no lo pude leer porque fui al hospital,pero compre uno para mi hija hace cinco dias y le gusto mucho lo poco que a leido. Saludos.

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