"¡Estoy en Forma, Saludable y Atractivo!"

Tratamiento Metafísico para la Salud – Día 8

The Lotter

Introducción: Decretos y Afirmaciones Positivas

Lee en voz alta, entre 1 a 3 veces por día.

¡Yo (mi nombre y apellido) gozo de Excelente Salud y Soy Feliz!
¡Disfruto de una Salud Perfecta y vivo en constante Bienestar!
¡Creo Paz en mi Espíritu, Claridad en mi Mente y Salud en mi Cuerpo!
¡La Salud Perfecta es el estado natural de mi Ser!
¡Estoy rodeado de personas Saludables y Felices!
¡Estoy Feliz y Sano! ¡Vivo Feliz y plenamente!
¡La Vida sólo me pide Ser Feliz! Por eso…
¡Soy Muy Feliz, Aquí y Ahora!
¡Gracias, gracias, gracias!

Lecturas del Día

Las pautas repetidas nos muestran nuestras necesidades

Por cada hábito que tenemos, por cada experiencia que reiteramos en diversas ocasiones, por cada pauta que repetimos, hay dentro de nosotros una necesidad que corresponde a alguna creencia.

Si no hubiera una necesidad, no haríamos o no seríamos eso. Dentro de nosotros hay algo que necesita ser gordo, tener malas relaciones, fracasar, fumar, enfadarse, ser pobre, sentirse humillado o lo que fuere que sea nuestro problema.

¿Cuántas veces hemos dicho que jamás volveremos a hacer eso? Y antes de que termine el día nos hemos atiborrado de chocolate, nos hemos fumado un paquete de cigarrillos, hemos dicho algo hiriente a un ser querido…

Y encima complicamos el problema enfadándonos con nosotros mismos: «No tienes fuerza de voluntad ni disciplina. ¡Qué debilidad de carácter!».

Expresiones así no hacen más que aumentar nuestro ya pesado cargamento de culpa.

Eso no tiene nada que ver con la disciplina ni con la fuerza de voluntad

No importa de que estemos tratando de liberarnos: no es más que un síntoma, un efecto exterior.

Empeñarse en eliminar el síntoma sin ningún intento de disolver la causa, de nada sirve; en el momento en que la fuerza de voluntad o la disciplina aflojan, el síntoma vuelve a aparecer.

La disposición a renunciar a la necesidad

En ti tiene que haber una necesidad de este síntoma porque sino, no lo tendrías.

Vamos a retroceder un paso para trabajar con tu disposición a renunciar a la necesidad.

Cuando esta haya desaparecido, ya no tendrás deseos de fumar, o de comer en exceso o de llevar a cabo cualquier otra pauta negativa.

Una de las afirmaciones que podemos usar es: «Estoy dispuesto a renunciar a mi necesidad de resistencia (o de dolor de cabeza, estreñimiento, kilos de más, escasez de dinero o lo que sea)«.

Di «Estoy dispuesto a renunciar a mi necesidad de…». Si en este punto encuentras resistencia, entonces tus otras afirmaciones no pueden funcionar.

Es menester desenmarañar las telarañas en que nos envolvemos. Si alguna vez has tenido que desenredar un ovillo de hilo, sabes que tironeando para un lado y para otro sólo se consigue empeorar las cosas.

Es necesario ir deshaciendo los nudos con mucha suavidad y paciencia. Se suave y paciente contigo mismo para desenredar tus propios nudos mentales.

Busca ayuda si la necesitas, pero, sobre todo, cultiva el amor a ti mismo mientras lo haces. La disposición a liberarse de lo viejo es la clave; ahí está el secreto.

Cuando hablamos de «necesitar el problema», nos referimos a que, de acuerdo con nuestro personal conjunto de modelos mentales, «necesitamos» tener ciertas experiencias u obtener ciertos efectos externos.

Cada efecto externo es la expresión natural de un modelo mental interno. Combatir solamente el efecto o el síntoma es un desperdicio de energía, que a menudo no hace más que agravar el problema.

Cómo cambiar

Los principios con que vamos a trabajar en los próximos días son:

  • Alimentar la disposición a renunciar.
  • Aprender hasta qué punto nos liberamos perdonando y perdonándonos.
  • Renunciar a la necesidad

Cuando intentamos renunciar a un modelo mental, parece como si toda la situación empeorase durante un tiempo. No es malo que así sea: es un signo de que la situación empieza a movilizarse. Nuestras afirmaciones funcionan, y es necesario seguir adelante.

Ejemplos
  • Estamos trabajando para aumentar nuestra prosperidad, y perdemos la billetera.
  • Estamos trabajando para mejorar nuestras relaciones y tenemos una pelea.
  • Estamos trabajando para mejorar la salud y atrapamos un resfriado.
  • Estamos trabajando en la expresión de nuestros talentos y capacidades de creación, y nos despiden.

A veces el problema toma una dirección diferente, y empezamos a ver y a entender más.

Supongamos, por ejemplo, que estás tratando de dejar de fumar y diciéndote: «Estoy dispuesto a renunciar a la «necesidad» de cigarrillos».  A medida que insistes en tu propósito, adviertes que te sientes más incómodo en tus relaciones.

No te desesperes: esto es un signo de que el proceso funciona. Podrías hacerte una serie de preguntas en este estilo:

  • ¿Estoy dispuesto a renunciar a relaciones que me incomodan?
  • Los cigarrillos, ¿no estarían actuando como una cortina de humo que me impedía ver lo incómodo que me encuentro en esas relaciones?
  • ¿Por qué me estoy creando esta clase de relaciones?»

Así observas que los cigarrillos no son más que un síntoma, no una causa.

Ahora empiezas a tener una penetración y un entendimiento de la situación que podrán liberarte, y empiezas a decirte que estás dispuesto a renunciar a la «necesidad» de relaciones incómodas.

Entonces, adviertes que la razón de que te sientas tan incómodo es que te da la impresión de que los demás siempre lo critican.

Como tú ya sabe que cada cual es el creador de sus propias experiencias, ahora empiezas a decirte: «Estoy dispuesto a renunciar a la necesidad de que me critiquen».

Piensas en las críticas y te das cuenta de que, de pequeño, recibiste muchísimas, y de que, hoy en día, el niño de 3 años que todos llevamos dentro sólo se siente «a gusto» cuando lo critican.

Tu manera de ocultártelo a ti mismo había sido echar una «cortina de humo». Quizá sientas que el paso siguiente es decirte: «Estoy dispuesto a perdonar a…».

A medida que sigas haciendo tus afirmaciones, es probable que descubras que los cigarrillos ya no te interesan, y que la gente que conoces ya no te critica. Entonces sabrás que has renunciado a tu necesidad, que te has liberado de ella.

Este tipo de trabajo requiere generalmente cierto tiempo. Si persistes con paciencia y estás dispuesto a concederte todos los días unos momentos de tranquilidad para reflexionar sobre tu proceso de cambio, irás obteniendo las respuestas.

La Inteligencia que hay dentro de ti es la misma que creó todo el planeta. Confía en tu Guía Interior, que te revelará todo lo que necesites saber.

"¡Estoy en Forma, Saludable y Atractivo!"
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Ejercicio

Renunciar a la necesidad

Piensa un momento en algo que quieras cambiar en tu vida.

Ve al espejo (si es posible, grande)  y, mirándote a los ojos, di en voz alta: “Ahora me doy cuenta de que yo he creado esta situación, y estoy dispuesto a renunciar al modelo mental que, en mi conciencia, es responsable de esta situación.”

Dítelo varias veces, con sentimiento. Pregúntate si realmente lo estás diciendo en serio. Convéncete a ti mismo, en el espejo, de que esta vez estás dispuesto a liberarte de la servidumbre del pasado

Si tienes la posibilidad de trabajarlo en pareja, pídele a tu compañero que te diga si realmente le parece que tú hablas en serio.  Tú tienes que conectar con la sinceridad en tu declaración a tal punto que llegas a convencer a tu compañero.

Hay muchas personas que, una vez que han llegado a este punto, se asustan porque no saben cómo poner en práctica esta renuncia.

Tienen miedo de asumir un compromiso sin saber todas las respuestas. Esto no es más que otra resistencia a cambiar. Hay que ir más allá de ella.

Una de las cosas realmente grande es que no tenemos que saber cómo. Lo único que necesitamos es estar dispuestos.

La Inteligencia Universal —o tu subconsciente— ya se ocupará de los «cómos».

Para todo lo que tú piensas y para cada palabra que digas hay respuesta, y el momento del poder es el presente.

Las cosas que estás pensando y las palabras con que las estás declarando en este momento están creando su futuro.

Cierre: Tratamiento de Sanación Interior

Relee este tratamiento varias veces por día.

En la infinitud de la vida, donde estoy, todo es perfecto, completo y entero.
El cambio es la ley natural de mi vida, y al cambio doy la bienvenida.
Me dispongo a cambiar y decido modificar mi manera de pensar.
Decido cambiar las palabras que uso.
De lo viejo a lo nuevo, avanzo con júbilo y soltura.
Perdonar es, para mí, más fácil de lo que pensaba.
Perdonar hace que me sienta libre y sin cargas.
Con júbilo aprendo a amarme cada vez más.
Cuanto más me libero del resentimiento, tanto más amor tengo para expresar.
El cambio de mis pensamientos hace que me sienta una buena persona.
Estoy aprendiendo a convertir el día de hoy en un placer.
Todo está bien en mi mundo.

Bibliografía

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