"¡Me Siento tan Fresco y Feliz!"

Tratamiento Metafísico para la Salud – Día 4

Introducción: Decretos y Afirmaciones Positivas

Lee en voz alta, entre 1 a 3 veces por día.

¡Yo (mi nombre y apellido) gozo de Excelente Salud y Soy Feliz!
¡Disfruto de una Salud Perfecta y vivo en constante Bienestar!
¡Creo Paz en mi Espíritu, Claridad en mi Mente y Salud en mi Cuerpo!
¡La Salud Perfecta es el estado natural de mi Ser!
¡Estoy rodeado de personas Saludables y Felices!
¡Estoy Feliz y Sano! ¡Vivo Feliz y plenamente!
¡La Vida sólo me pide Ser Feliz! Por eso…
¡Soy Muy Feliz, Aquí y Ahora!
¡Gracias, gracias, gracias!

Lecturas del Día

Amarse a sí mismo

Independientemente de lo que parezca ser el problema, siempre centraremos nuestro trabajo en una única cosa, y es Amarse a sí mismo.

El amor es la cura milagrosa: si nos amamos, aparecen los milagros en nuestra vida.

No estamos hablando de vanidad ni arrogancia ni engreimiento, porque nada de eso es amor: no es más que miedo.

De lo que hablamos es de tener un gran respeto por nosotros mismos, y de estar agradecidos por el milagro de nuestro cuerpo y de nuestra mente.

«Amor» es apreciación llevada a un grado tal que te llena el corazón hasta rebosar. El amor puede orientarse en cualquier dirección.

Puedes sentir amor por:
  • El proceso de la vida como tal.
  • El júbilo de estar vivo.
  • La belleza que ves.
  • Otra persona.
  • El conocimiento.
  • El funcionamiento de la mente.
  • Nuestro cuerpo y la forma en que funciona.
  • Los animales, aves y peces.
  • La vegetación en todas sus formas.
  • El Universo y la forma en que funciona.
  • ¿Qué puedes añadir a esta lista?…
Veamos algunas formas en que no nos amamos:
  • Nos regañamos y criticamos interminablemente.
  • Maltratamos el cuerpo con la mala alimentación, el alcohol y otras drogas.
  • Aceptamos creer que no somos dignos de amor.
  • No nos atrevemos a cobrar un precio digno por nuestros servicios.
  • Desconocemos nuestro valor propio.
  • Creamos enfermedades y dolor en nuestro cuerpo.
  • Nos demoramos en hacer las cosas que nos beneficiarían.
  • Vivimos en el caos y el desorden.
  • Nos creamos deudas y obligaciones.
  • Atraemos amantes y compañeros que nos humillan.
  • Piensa cuáles son algunas de tus maneras…

Si, de la manera que sea, negamos nuestro bien, ése es un acto en que no nos amamos a nosotros mismos.

El desconocimiento del propio valor es otra forma de expresar que no nos amamos a nosotros mismos.

Algunos ejemplos de desconocimiento del valor propio:
  • Mi compañero está cansado y de mal humor, y pienso qué habré hecho yo para que así sea.
  • Alguien me invita a salir un par de veces y después no vuelve a llamar. Supongo que yo debo de haber hecho algo incorrecto.
  • Mi matrimonio se termina, y me quedo convencido de que el fracaso es mío.
  • Mi cuerpo no está a la altura de los de las revistas de moda, femenina o masculina, y me siento inferior.
  • Si no «hago la venta» o no «consigo el papel», estoy seguro de que «no sirvo para nada».
  • Como me asusta la intimidad, no permito que nadie se me acerque demasiado y me refugio en los contactos sexuales anónimos.
  • No puedo tomar decisiones porque estoy seguro de equivocarme.
  • ¿Cómo expresas tu desconocimiento de tu propio valor?

La perfección de los bebés

¡Qué perfecto eras cuando eras bebé! Los bebés no tienen que hacer nada para ser perfectos; ya lo son, y actúan como si lo supieran.

Saben que son el centro del Universo. No tienen miedo de reclamar lo que quieren. Expresan libremente sus emociones.

Uno sabe cuándo un bebé está enojado, y además lo sabe todo el vecindario. También se sabe cuándo están contentos, con esa sonrisa que ilumina toda la habitación.

Los bebés están llenos de amor. Los más pequeñitos pueden morirse por falta de amor.

Cuando ya somos mayores, aprendemos a vivir sin amor, pero los bebés no son capaces de resistirlo.

Además, aman todo su cuerpo, incluso sus propias heces. Tienen una entereza increíble.

Tú has sido así; todos hemos sido así. Después empezamos a escuchar a los adultos que nos rodeaban, que habían aprendido a tener miedo, y empezamos a negar nuestra propia magnificencia.

Nuestro trabajo consiste en devolvernos a aquella época en que realmente sabíamos amarnos a nosotros mismos.

Ten Pensamientos de Perfección

La enfermedad no puede existir en un cuerpo que tiene pensamientos armoniosos. Sé consciente de que sólo hay perfección, y cuando observas la perfección has de invocarla en ti.

Los pensamientos imperfectos son la causa de todos los males de la humanidad, incluida la enfermedad, la pobreza y la infelicidad.

Cuando tenemos pensamientos negativos nos estamos privando de la herencia que nos pertenece por derecho propio.

Manifiesta y proponte: «Tengo pensamientos perfectos. Sólo veo perfección. Soy perfección».

Puedes comprobar que las creencias sobre el envejecimiento están en nuestra mente. La ciencia explica que nuestro cuerpo se regenera por completo en muy poco tiempo.

Puedes pensar tu camino hacia un estado de salud perfecto, el cuerpo perfecto, el peso perfecto y la juventud eterna. Puedes hacer que se manifieste, pensando coherentemente en la perfección.

Si padeces una enfermedad, te estás enfocando en ella y le hablas a la gente de la misma, vas a crear más enfermedad en tus células.

Visualízate viviendo en un cuerpo perfectamente sano. Deja que el médico cuide de tu enfermedad.

Las personas que padecen una enfermedad suelen hablar de ella todo el tiempo. Cuando están totalmente enfocadas en lo que está mal y en sus síntomas, los perpetúan.

Sé consciente de que tu pensamiento ha sido el responsable de ese estado y repite todas las veces que puedas «Me siento de maravilla. Me siento muy bien», y realmente siéntelo así.

También estás invitando a la enfermedad cuando escuchas a otras personas hablar de enfermedades.

Al escucharlas estás prestando toda tu atención a la enfermedad, y cuando prestas toda tu atención a algo, lo estás invocando. Estás dando energía a su enfermedad.  

Si realmente quieres ayudarlas, cambia de conversación y habla de cosas buenas, si puedes, sino márchate.

«Recordemos, siempre que podamos, que todo pensamiento desagradable, supone literalmente, poner algo malo en el cuerpo».

Prentice Mulford

Pensamientos más felices conducen a una bioquímica más feliz. A un cuerpo más feliz y saludable.

Está demostrado que los pensamientos negativos y el estrés perjudican seriamente al cuerpo y al funcionamiento del cerebro, porque nuestros pensamientos y emociones están continuamente reconstruyendo, reorganizando y recreando nuestro cuerpo.

No importa lo que hayas manifestado respecto a tu cuerpo, puedes cambiarlo, interior y exteriormente.

Empieza a tener pensamientos felices y empieza a ser feliz. Tienes el dedo en la tecla de «sentirte feliz».

Elimina el estrés psicológico del cuerpo y éste hará aquello para lo que ha sido diseñado. No has de luchar para vencer una enfermedad.

El sencillo proceso de dejar ir los pensamientos negativos permitirá que emerja tu estado de salud natural.

Y tu cuerpo se curará a sí mismo. Es tan fácil curar un grano como una enfermedad. El proceso es el mismo, la diferencia está en nuestra mente.

De modo que si has atraído algún tipo de aflicción redúcela en tu mente al tamaño de un grano, libera todos los pensamientos negativos y luego enfócate en la salud perfecta.

«¡Me Siento tan Fresco y Feliz!»

Ejercicios

El espejo

  1. Toma un espejito, mírate a los ojos, pronuncia tu nombre y dite: «Te amo y te acepto exactamente tal como eres». Dilo tantas veces como puedas, por lo menos una única vez.
  2. Presta atención a tus pensamientos y tu emocionalidad. Este ejercicio es tremendamente difícil para muchas personas. Es muy raro que alguien reaccione con calma, y no digamos con placer, ante este ejercicio. Algunos lloran o llegan al borde de las lágrimas, otros se encolerizan… ¿Y tú cómo reaccionaste?

Revive Ser Bebé

Simplemente, mira el siguiente video J

¿Y Ahora? ¿cómo te sientes?

Cierre: Tratamiento de Sanación Interior

Relee este tratamiento varias veces por día.

En la infinitud de la vida, donde estoy, todo es perfecto, completo y entero.
La Divinidad siempre me guía y me protege.
No corro peligro al mirar dentro de mí.
No corro peligro al evocar el pasado.
No corro peligro si amplio mi visión de la vida.
Soy mucho más que mi personalidad, pasada, presente o futura.
Opto ahora por elevarme por encima de mis problemas de personalidad para reconocer la magnificencia de mi ser.
Estoy totalmente en disposición de aprender a amarme.
Todo está bien en mi mundo.

Bibliografía

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