El Secreto para un Matrimonio Feliz (Reflexión)

Dos familias tenían años de ser vecinos, pero eran muy diferentes. Aunque vivían una al lado de la otra, no se dirigían la palabra.

En una casa se escuchaban muchos gritos y groserías, mientras que en la otra sólo reinaba la calma y tranquilidad.

Un buen día, la mujer de la familia que peleaba le dice, envidiosa, a su marido: «Voy a ir a espiarlos, quiero saber cuál es el secreto de su felicidad. Ellos están siempre felices mientras que, tú y yo, no hay día que no peleemos por cualquier tontería. Ya me tienen harta tus gritos y, todas las groserías que me dices, las repiten los niños.»

La mujer se escondió tras la ventana de la cocina de los vecinos y empezó a espiar.

Vió que la vecina lavaba el piso y, en un momento, dejó la cubeta con agua para ir a atender el teléfono. En eso, pasa el esposo y tropezó con la cubeta, tirándola al piso con todo el agua.

Llega su mujer y le dice: «Discúlpame, cariño, fue mi culpa por haber dejado la cubeta en medio del camino.»

A lo que su esposo le responde: «No, mi amor, discúlpame tú, fue mi culpa por caminar distraído.»

Ambos se dieron un beso y se abrazaron. Limpiaron juntos el desastre y cada uno siguió con lo suyo.

La vecina envidiosa regresa a su casa. Su marido, burlonamente, le pregunta: «¿Y, descubriste el secreto para ser una familia feliz?»

Y ella le responde: «Sí. En su casa ambos tienen la culpa, mientras que nosotros siempre tenemos la razón.»

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