Démosle la Bienvenida a tu Nueva Vida

¿Quién hubieras sido sino serías como eres? Seguramente ya tienes la respuesta.

Ser muy diferente parece imposible, pero sin embargo, los hechos me demuestran que algo no anda bien. Ok, si, reconozcámoslo. ¿Debí ser otra cosa hace mucho tiempo, pero ahora?… ¿es tarde?

Es muy temprano cuando de felicidad y salud se trata. Ese día que le das la bienvenida a ser lo que realmente eres, empieza el amor verdadero hacia ti. Empieza la cordura.

Ese equilibrio, esa felicidad, relax, pasión, por todo lo que te rodea. Los colores parecen brillar más que antes. Los sabores son más exquisitos. Los sonidos más gloriosos. ¿Qué cambió? La aceptación para con uno mismo. Darse la bienvenida a este mundo, tal cual fue planeado (no modificado). En estado puro. Tu esencia. Como una flor, que solo es. Sin explicaciones, sin vueltas. Así son las cosas.

Lo común es que el ser humano, llegue a la edad adulta modificado… en estado «impuro». Y la impureza de la que hablo, no es de pecados, errores y horrores cometidos… o talvez sí, porque nuestra esencia fue violada. Nos metieron y/o dejamos que se metiera en nuestro ser, ideas que no eran nuestras.

Esas escamas que hacen ruido, que cortan la inspiración de ser.

demosle-la-bienvenida-a-tu-nueva-vidaY el ser humano siempre esperará que llegue Armagedón para que empiece esa nueva vida, que nos salve de esas impurezas que nos tienen atrapado en la vorágine del sistema. Como decir que no me gustan las escamas, si “no hay otra cosa que esperar”.

Quién pudiera tener un colador mágico, para saber cuáles de ellas son las buenas y cuales las malas. Cuales son rollos propios, y cuáles son el mismo sistema que atenta contra el ser humano. Gran dilema.

Sentirse extraño, como que no sabes qué pasó con tu vida, que cada vez es más aburrida. Estás sentado en este puesto y no sabes para qué.

Por eso, darle la bienvenida a esa vida que había empezado, pero nunca fue. La que debería haber sido siempre, pero cambió. Esas alarmas internas que nos piden a gritos, que necesitas una limpieza, un reseteo.  Bienvenida el día de la limpieza… no la de Armagedón, sino la de uno mismo. La purificación no viene de afuera, sino de adentro. Es ese día que nos decidimos a sentirnos.

Bienvenida Nueva Vida, esa que se vive nomás. Esa que permite que tu alma brille desde la verdad de quién eres. Desde amar lo que eres para que esas escamas de una vez por todas te abandonen y corran lejos esta vez. Esa pesadez que te persigue. La vida de siempre. La “vieja vida”, la del lastre y la mentira.

Hablar de tu verdad, de quien eres y que quieres, es hablar de dar la Bienvenida a tu Nueva Vida. No esperemos que nos digan fechas, y que se vean episodios de cambios en la humanidad para escucharnos. Tal vez sí sea Dios, el que nos ayude a sacarnos las escamas, para vivir en el paraíso terrenal.

Natalia Fel
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