4 Hábitos que perjudican tu Autoestima

Cuando hablamos de los hábitos, hablamos de cualquier conducta repetida regularmente que requiere de un pequeño, o de ningún, raciocinio, y que es aprendida más que innata.

La manera en la que percibimos la vida marcará nuestro comportamiento. Y, por supuesto, los resultados que logremos en cualquier aspecto de esta.

Por ejemplo, si entendemos a nuestro cuerpo como una maquinaria que necesita cuidados para funcionar bien, haremos todo lo posible en cuanto a alimentación y ejercicio.

Siempre tomando en cuenta que nos importa la salud física. Si no fuera así, comeríamos lo que sea en cualquier momento del día sin sentir ningún tipo de remordimiento.

Como mencioné anteriormente, esto se aplica en todos los aspectos que nos conforman. La manera en que percibamos las cosas nos hace actuar. Por eso el éxito -de cualquier tipo- empieza por una buena apreciación propia.

Es necesario que te creas capaz de lograr aquello que te propones, sin importar qué sea. Si tienes esa debilidad, aprende cómo levantar la autoestima en Gananci.

Mucha gente se pregunta…

¿Por qué no logro encontrar el trabajo que quiero?

¿Por qué sigo obteniendo calificaciones mediocres en mis estudios?

¿Cuáles son las razones por las que el fracaso es una constante en mi vida?

¿Por qué no tengo amigos de verdad?

La razón principal es el auto-saboteo. La mayoría del tiempo esto comienza en la mente sin que nos demos cuenta. Y luego, estaremos adoptando hábitos que no sólo no nos suman sino que además nos restan.

A continuación, encontrarás algunos de estos hábitos nocivos que muchas personas practican inconscientemente. El fin es que puedas identificarlos en tu día a día. Y, en ese caso, los sustituyas por prácticas más saludables para ti y tu entorno.

4 Hábitos que perjudican tu Autoestima

4 Hábitos que perjudican tu Autoestima

1. No Responsabilizarse

Una manera de sabotearte a ti mismo es no tomar responsabilidad por las cosas que te ocurren. Es cierto que no podemos tener el control absoluto de todo. Pero también es cierto que las decisiones que tomamos afectan indudablemente los resultados.

Culpar a los padres, al gobierno, a la suerte, a la pareja, al clima, a los profesores, al dinero, a la sociedad -entre otros- quizá te haga sentir mejor. De hecho, es mucho más sencillo.

Pero estar consciente de que, como adulto, tienes las riendas de tu vida y que tus resultados son consecuencias de tus acciones, requiere más madurez.

Una vez que asumes tu responsabilidad, te haces cargo y dejas de señalar a otros, empezarás a hacer los cambios necesarios.

No responsabilizarse es una característica presente siempre en las personas pobres -no sólo de dinero-. Ellas creen que, por haber nacido más desfavorecidos que otros, ya tienen la suerte echada.

Sin embargo, Bill Gates tiene una frase muy célebre: “Si naces pobre no es tu culpa pero, si mueres pobre, sí es tu culpa”.

Si el dinero es uno de tus mayores problemas, deja de buscar culpables y toma el control de la situación.

2. No Aprender de los Errores

Otro hábito tóxico es quedarse enfrascado en las equivocaciones y no tomarlas como punto de partida hacia una nueva y mejor oportunidad.

Si algo no sale como lo planeaste, lo mejor que puedes hacer es revisar cuáles fueron los pasos que diste para poder encontrar el error y, así, puedas evitar cometerlo la próxima vez que intentes.

Un fracaso puede significar un nuevo comienzo si te lo propones, sólo que esta vez con mayores posibilidades de éxito, porque cuentas con conocimientos que no tenías anteriormente.

3. Quejarse

La manera maestra de auto-sabotearse es la queja constante. Esa queja que no aporta nada bueno, sino que más bien desmerita, te pone en el papel de víctima. La queja resta energía y se queda en el problema sin interesarse en buscar soluciones.

Fíjate en la gente a la que le va mal y notarás que, sin excepción, todos tienen entre sus hábitos quejarse, no importa de qué, siempre y cuando satisfaga su necesidad imperiosa de comunicar problemas, sin ningún fin aparente más allá que el de revolcarse en la incomodidad.

4. Ser Negativo

Otro hábito constante entre las personas que no obtienen los resultados que desean es que tienen la negatividad como bandera, lo que hace que se mantengan en un estado de ánimo derrotista que justifica cualquier fracaso que puedan tener, a la vez que neutraliza la mayoría de los intentos de logros que puedan darse.

La negatividad también aleja a otras personas de tu vida, estimula el estrés, te mantiene con la cabeza baja en un círculo vicioso del que es complicado liberarse, a menos que decidas sustituir esa actitud por una más positiva.

Al identificar las debilidades que tienes, puedes enmendarlas. Notarás el cambio de resultados apenas tomes la decisión y empieces a accionar en pro de convertirte en la persona que deseas ser.

Autora: Edith Gomez

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