Merecer y Amor

Si usted se considera sólo merecedor de una pequeña parte de la felicidad, entonces eso es lo que conseguirá.

Si piensa que lo merece todo y tiene la intención de dejar que la abundancia circule y de continuar sirviendo a los demás, entonces adquirirá unas cuotas más elevadas de felicidad.

Si imagina que no se merece demasiado, ése será su premio.

Si se concede importancia a sí mismo, tomando lo que piensa que merece a expensas de quienes le rodean, entonces los resultados serán idénticos a los que obtendría si se creyera merecedor de muy poco. En ambas situaciones se debilita y pierde fuerza. Creyendo que no merece nada o que merece todo a expensas de los demás, toma un camino de destrucción personal que no sólo le aleja de la abundancia, sino que le conduce directamente hacia la escasez.

Sepa que se lo merece todo, al igual que todos los demás, y que en el proceso de ayudar a los otros a conseguirlo se está sirviendo también a sí mismo.”

Dr.Wayne W. Dyer.

Emocionalmente Conscientes

Podemos vivir la vida desde distintos niveles de conciencia. Cuanto más profundo es el nivel de conciencia en el cual vivamos, más profunda y gratificante será.

El Dr. David Hawkins; psiquiatra desde 1952, estableció cómo cada una de nuestras emociones se corresponde con un valor específico.

Encontró que “las formas en las que se expresan los diferentes niveles de la conciencia humana son profundas y de largo alcance; sus efectos burdos y sutiles.

Todos los niveles por debajo de 200 son destructores de la vida, tanto en el individuo como en la sociedad.

Todos los niveles sobre 200 son expresiones constructivas de poder.

El nivel decisivo de 200 es el umbral que divide las áreas generales entre fuerza y poder.

El cuerpo se fortalece o debilita, dependiendo del nivel y la emoción.

El nivel 200 indica un cambio crítico en la conciencia.

El nivel 500  es igual al amor incondicional;  indica otro punto en el que la conciencia da un paso gigantesco.

El amor incondicional da razón a un cambio en el poder, pero aún más importante, un cambio de cualidad, el resultado de la presencia del amor incondicional está relacionado a los estados de discernimiento, comprensión, humildad, integridad, generosidad, compasión o conciencia de unidad.

Consciencia

Viene de la misma raíz que ‘consciencia’, de la palabra latina conscire – con, significando ‘con, juntos’, mientras scire, significa ‘conocer’.

El Diccionario Bloomsbury del Origen de las Palabras da esta interpretación “conocer algo por sí mismo”.
Al separar la palabra en las dos partes que la componen, con y science; así, actuar según la conciencia de uno, es actuar con ciencia.
Por consiguiente, la conciencia es la percepción de un conocimiento interno o VERDAD.
Actuar con ciencia es seguir el camino de la verdad cuando se eleva en espiral siempre adelante, según la línea de progresión del bien.

La conciencia es una ola de energía de amor que nos alinea constantemente con el alma, y nos llena con un impulso irresistible de buscarlo activamente, para seguir su llamada dondequiera que pueda llevar.

Nos convertimos en un canal para las energías del sistema, de amor-sabiduría; sentimos la conciencia de amor fluyendo a través nuestro, en contacto con todas las demás conciencias, ajustando su ritmo e induciendo un estado temporal de armonía con todo.
También se experimenta la libertad, por permanecer desapegados.

Consciencia de merecimiento

Tiene que ver con nuestras creencias fundamentales, y tiene su raíz en lo que creemos que somos.

Y no lo que realmente somos.

La actitud que asumimos ante la vida es tan importante como lo que hacemos en ella.
Se trata de calidad en vez de cantidad, y nuestra actitud y calidad de acciones están directamente relacionadas con la autoestima.

Una buena autoestima, o dicho de otra forma; un buen auto concepto y una buena auto imagen de nosotros mismos, nos lleva a no aceptar a nadie que nos menosprecie o que nos haga sentir menos de lo que creemos que somos.

Cuando nuestra autoestima es baja la tendencia es a la infravaloración, la emoción conectora es el miedo a que nadie nos elija, a que nadie quiera estar con nosotros; es cuando la falsa percepción del ser nos lleva a quedaremos con el primero que se muestre interesado.

Con baja autoestima se le resta importancia a ofrecer o dar  un amor sano o un amor tóxico, si se nos quiere de manera honesta y transparente o si está en la relación porque le interesa lo material.

En casos en que la estima desaparece completamente, la relación se torna en algo de tener a alguien a quién maltratar y así sentirse mejor; o el estar acompañado por no estar solo de allí EL SIGUIENTE PASO será generarla dependencia emocional.

Se caracteriza por la estadía forzosa y la pérdida de la dignidad, estado emocional donde se entrega  el control de nuestra propia vida, decisiones y tiempo.

Estado de conformidad, solo se dan pequeñas muestras afectivas, se identifica por el espiral de tristeza, auto engaño y frustración.

La dependencia emocional es la que nos hace sentir que no estamos con la persona que queremos, el ser se vuelve incapaces de dejar la rutina  o zona de conformidad  y enfrentar la soledad, se vuelve incapaz de enfrentar al vacío inmenso que produce la ruptura obligada, aquí se mezcla la necesidad y la costumbre, muchas veces o en la mayoría de los casos todo este patrón se manifiesta de manera inconsciente, guiados por la rutina.

El que siente que merece más, va a por más ya que de no hacerlo, se sentirá profundamente insatisfecho e infeliz.

El que se conforma con algo malo, es porque cree que es lo máximo a lo que puede aspirar y se resigna.

Aprender a merecer

El sentimiento de no merecer la felicidad y el equilibrio emocional que de ella se deriva; es uno de los errores psicológicos más extendidos entre los seres humanos, es un acto de irresponsabilidad, ya que al manifestar la verdad de la existencia, sabemos que por derecho del ser la felicidad es nuestro don natural, el cual simplemente optamos por miedo a sabotear

Este error proviene generalmente de la proviene de la infancia, se manifiesta mayormente cuando se ha recibido una formación estricta y rígida, presidida por la idea del deber o por las constricciones doctrinales de una creencia religiosa o una ideología.

Este estilo de educación de la cultura occidental, enseña a medir el valor de sus actos conforme a un sentido excluyente de la rectitud: sentirse bien es, en cierto modo, la negación del mérito, es algo así como acostumbrarse al sufrimiento.

Es donde el patrón mental implantado en que solo vale aquello que viene acompañado de ciertas dosis de padecimiento.

Tiene sus bases en dos premisas fundamentales, que forman los patrones mentales que se implantan en el comportamiento del ser humano en forma de creencias:

Las Supersticiones

Es una especie de superstición de orden compensatorio, ya que  en la medida que algo nos exija sudor o comporte alguna mortificación, tenemos asegurada la recompensa.

En cambio aquello que nos resulta bueno y agradable traerá consigo la correspondiente pena.

Basados en conceptos de la suerte, donde lo que se manifiesta es que si hoy en día somos afortunados, mañana puede irse de nuestro lado y el costo que esto implica es que se nos retornara en penas y desventuras.

El mecanismo de comportamiento viene acompañado por el sentimiento de  culpa y por tanto merecedor del castigo.

Alcanzar el éxito está asociado a un sin número de  padecimientos, esto genera inestabilidad emocional, identificada por el miedo al éxito basada en el hecho de que alcanzar el éxito acarreara solo dolor y sufrimiento para el que lo desea.

Psicológicamente, las actitudes pesimistas son el reflejo de una baja valoración de uno mismo.

Es la inseguridad infantil de quien se encuentra mejor abrigado por la lástima ajena que enfrentado a la aventura de la propia responsabilidad. El hacernos responsable nos hace ser maduros, grandes.

El miedo a ser feliz es una de las manifestaciones del miedo a ser libre.

Es más sencillo mostrar unas dosis de dolor que nos eximan de culpa que sentirse felices.

El perfeccionismo

El perfeccionismo exagerado, se rige por esquemas que no admiten la posibilidad de acierto completo.

Acá el patrón mental y sus sistemas de creencia tienen su supuesto en que todo es mejorable, fijando la atención más en los defectos, que en los aciertos.

Los sentimientos manifiestos son la Tortura con  pensamientos de que todo podría haber salido mejor.

Una carencia de aceptación de los errores y de los hechos tal cual se da.

Estado perpetuo de insatisfacción, rígidos, sin conceder la menor tregua a la complacencia; ni al gozo.

La capacidad humana para buscar razones contra lo positivo es inagotable.

Programación mental negativa, es aquel pesimista que espera que todo salga mal, crea su realidad en base a la negatividad que prospera en su mente.

Su sistema de creencias está basado en valorar temores, ansiedades, penas y sombras.

Aceptas  el amor que crees merecer

Aprender a sentirse merecedor, proviene de dar valor no solo a aquello que proviene del esfuerzo, por el comportamiento del cerebro sabemos que ante el deseo de alcanzar aquello que nos parece inalcanzable se desprende sustancias en nuestro cuerpo que crean ansiedad, dolor y que lo que nos impulsa a este tipo de comportamiento es el sistema de creencias establecido en nuestra mente.

Al reconocer que estamos preparados más para el sufrir que para el placer, nos hace recomer el patrón de conducta donde, si algo no se obtiene por estos medios, no sólo no se considera valioso, sino que, incluso, puede ser algo negativo en la vida de la persona y ella misma, puede sentirse incómoda o no merecedora, de tener algo que no es producto del esfuerzo.

La capacidad de construir nuestra realidad por medio de nuestros pensamientos

Los pensamientos que generamos en la mente son los que nos hacen ver la realidad tal y como la percibimos.
Los pensamientos construyen realidades y así como pensamos, somos.

Las creencias que hemos adquirido durante la vida respecto al merecimiento, van a tener una fuerte influencia en relación a que tan merecedores o no nos sentimos de recibir, de otros, amor, respeto, dignidad, éxito, reconocimiento, aceptación.

La actitud que asumimos ante la vida es algo fundamental, ya que la realidad devuelve lo que nosotros ponemos en ella.

Nadie puede dar lo que no ha recibido, de allí la importancia de aprender a amar para  ser conscientes de qué es lo que cada quien le está dando a la vida.

El Amor que nos tenemos nos permite reconocernos como seres valiosos y dignos y lo que creemos que valemos nos ayuda a aceptar cuanto tenemos derecho en la vida, todo aquello de lo que somos merecedores.

Simplemente, por el hecho de existir, merecemos el amor, la paz, la prosperidad y el bienestar que estemos dispuestos a recibir, siempre y cuando SINTAMOS que lo merecemos.

Condicionamiento operante

El premio es utilizado como algo que se obtiene a partir de cumplir las condiciones o expectativas de otro, se activa por el interés de recibir la recompensa que generalmente se traduce a través de  reconocimiento, aceptación, cariño, que puede obtener solo si actúa de determinada manera, es lo que llamamos: ”Condicionamiento”.

De los comportamientos generados por los Condicionamientos es que se crea una sociedad de seres obedientes y dóciles que optan por hacer lo que los demás esperan de ellos, aunque no lo deseen, la creencia mental se basa en que; para ser premiados o para no ser castigados, se debe renunciar a su derecho de decidir libre y responsable-mente lo que realmente desean.

Las personas, bajo este tipo de educación, se limitan a hacer lo que otros les exigen sin importar que el costo sea anularse a sí mismos.

Es sana la práctica de darse cosas a uno mismo o dárselas a otro, sin tener que ganárselas antes, o recibirlas como premio al esfuerzo, para reconocernos como seres merecedores por el simple hecho de ser quien somos. Es posible reeducar el espíritu para la construcción de la felicidad y gestionar asertiva-mente los pequeños o grandes regalos de la existencia.

Ley del Merecimiento

“Nosotros obtenemos solamente lo que nuestro subconsciente cree que merecemos y nada más”.

Dicha premisa nos acerca a la fe y el creer en uno mismo, como principal causante de la consecución de nuestros objetivos, acompañado de la acción responsable que nos conduzca a dichas metas.
Cuando comienzas a ejecutar esta ley en tu vida, empiezas a creer en ti mismo, a actuar y trabajar para que todo ocurra, al volverse en ti una creencia simplemente ocurrirá y te será devuelto todo esfuerzo y dedicación.

Autora: Nordyl Núñez Alvarez
Libros: “Consciente-mente” “El todo es Amor”“Recopilaciones para una Mente Constructiva”; “Programación Consciente para Ser Libre de la Mente”

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