¿Cómo Vivir Sin Miedo a Equivocarse?

Tomar una decisión nos enfrenta a una encrucijada, a decidirnos por qué camino queremos andar , para ello, debemos aceptar la renuncia, ya que siempre que escogemos también desestimamos otras posibilidades.

En cada decisión nos jugamos algo, por eso a veces resulta tan difícil dar este paso. Decidir implica un riesgo, por eso el temor a equivocarse, en muchas ocasiones, puede paralizar la toma de decisión o postergarla al máximo.

Cada persona enfrenta de modo diferente la incertidumbre que conlleva la toma de decisión.

Si tienes una personalidad impulsiva o que le guste asumir riesgos, posiblemente este hecho no te afecte tanto.

Sin embargo a la mayoría de los mortales nos afecta y mucho. Como una especie de lluvia viene a nosotros millones de preguntas como por ejemplo:

¿Qué opción será mejor? ¿Escucho al corazón o a la razón? ¿Tomo la decisión correcta y… si fracaso?

Quizás la mejor receta sería guiarnos por los principios que nos rigen en ese momento, poner en marcha la brújula y pensar hacia dónde queremos ir, visualizarlo y empezar a poner un pie delante del otro para emprender ese viaje.

Cada elección habla de nosotros, de nuestra historia de vida, de nuestro carácter, de nuestros valores. Nos definen como personas y, a su vez, nos transforma, retroalimentándonos, nutriéndonos al incorporar nuevos valores, ayudándonos a crecer.

Para tomar una decisión lo primero que tenemos que detectar es lo que realmente deseamos, hacer un trabajo introspectivo para detectar que sean nuestros verdaderos deseos y que no tengan que ver con lo que los demás esperan de nosotros.

Un método eficaz sería preguntarnos: ¿Qué es lo más importante para mí? ¿Cuál es el orden de mis prioridades? ¿Esta decisión es coherente con mis principios? Porque tomar una decisión desde nuestros valores es apostar a ganar.

En cuanto a uno mismo, también es importante conocer tanto nuestros puntos débiles como nuestras competencias, porque enfrentarnos a la toma de decisión sin saber nuestros puntos débiles no va a garantizar los resultados positivos.

En muchos casos, ante una toma de decisión importante, suele aparecer el miedo. Esto es normal ya que, como hemos dicho antes, intervine la incertidumbre y los seres humanos tememos a lo desconocido. Por esta razón nos sentimos más cómodos en nuestra zona de confort y nos cuesta tanto salir de ella.

Claro que, a pesar de que tomemos en cuenta todos estos puntos que hemos desarrollado antes, podemos fracasar. Pero lo importante es cómo vamos a encajar este fracaso.

Un fracaso no es necesariamente algo negativo. Tenemos que entenderlo como un paso necesario para el aprendizaje que nos permite ser más eficaces en una próxima ocasión.

Las decisiones son tan inevitables como necesarias y de hecho marcan el rumbo de nuestra vida. Decidir con coherencia y con una visión equilibrada, así como comprometerse con el camino escogido, es una buena manera de dirigir nuestras vidas hacía dónde realmente queremos.

Hebe Casarotto Bullones
hebepsicologia.blogspot.com

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