​Éxito y Amor

“Quererte es dejar de soñar que avanzas y empezar a avanzar hacia un sueño.

Quererte es no proponerte nada que no sea específico o no dependa de ti.

Quererte es no juzgarte jamás por algo que no has elegido. Ni permitir que te haga sentir bien o mal.

Quererte es ir reemplazando todos tus sueños por metas.

Quererte no es esperar a que te elijan: es ser el elegido que se elige a sí mismo.

Quererte es creer en tu capacidad cuando nadie más lo hace. Es apostar por ti cuando el mundo te da por muerto.

Quererte es concebirte como un producto capaz de revolucionar el mundo y preguntarte qué puede ofrecer dicho producto que ningún otro puede. Y cultivar esa diferencia.

Quererte es tratarte como un exclusivo artículo de lujo. Desde su creación hasta el empaquetamiento y la presentación.

Quererte es saber que has plantado una semilla donde los demás sólo ven tierra revuelta. Y cuidar y regar y abonar esa semilla como si hubieras perdido el juicio.

Quererte es tomarte muy en serio tu opinión y más que ninguna otra. Sobre todo cuando es una opinión sobre ti.

Quererte es tener un camino, y hacerlo un poco más agradable y estimulante cada día. Si aún no lo tienes, quererte es crearlo.

Quererte es vivir por algo que te estimula a ti. No a tu familia, tu pareja o el vecino.

Quererte es trabajar en lo que te gusta. Si no puedes, en un camino que te lleve a ello.

Quererte es reconciliarte con el fracaso. Y dejar de llamarlo fracaso y empezar a usar su nombre real: maestro.

Quererte es centrarte en lo que te importa y descuidar aquello que sólo te distrae.

Quererte es cultivar un orgullo basado en lo que haces y lo que creas mientras abandonas un ego basado en lo que otros o el mundo te da.

Quererte es tener valores y vivir de acuerdo a ellos, porque un día podría ser todo lo que te quede.

Quererte es gustarte a muerte.

Quererte es masturbarte con tu reflejo. Aunque tengas una belleza cubista o picassiana.

Quererte es cuidar a quien cuida de ti, empezando por ti.

Quererte es mover el culo hacia tus metas para que este movimiento te lleve lejos.

Quererte es no acostarte nunca sin haber intentado algo grande. Es haber trabajado en tu sueño antes de que te entre el sueño.

Quererte es, sin depender de los hits ni de los pelotazos, tratar de dar un pelotazo cada día.

Quererte es dejar tu entorno y a los que habitan en él mejor de lo que estaban. Porque no puedes quererte y a la vez no querer todo lo que te rodea. Por eso…

Quererte es contaminar de amor todo aquello que tocas.

Quererte es entender que el día tiene 24 joyas y vender cara cada una.

Quererte es cultivar un poder que nadie puede quitarte. Cuando algo o alguien más allá de ti puede arrebatártelo, desconfía: eso es que no te estás queriendo bien.

Quererte no es correr. Es caminar. Con paso fuerte, pero caminar. Si has de estresarte, si tienes que perder el culo para ir a dónde vas, eso es que algo estás haciendo mal.

Quererte es planear tu autoestima como lo haría un estratega.

Quererte es cultivar cada día el arte de quererte.

Quererte es estudiar la forma de divertirte queriéndote.

Quererte es tener claro que vas a triunfar o a morir intentándolo.

Quererte es entender que has de quererte como si tu vida dependiera de ello. Porque depende de ello.”

¿Qué es quererte?

Fragmento del libro Psicología del éxito.

exito-y-amorLa palabra éxito, proviene del latín exĭtus, que significa ‘salida’.

La noción de éxito, no obstante, es subjetiva y relativa.

Se puede considerar como un éxito todo aquel resultado de una empresa que nos genere una sensación de realización y de bienestar o de felicidad.

El éxito, por lo general, se asocia al triunfo o al logro de la victoria en algo que nos hayamos propuesto, así como a la obtención de un reconocimiento debido a nuestros méritos.

De allí que el éxito también se relacione con el reconocimiento público, la fama o la riqueza material.

El éxito por ser tan subjetivo es una sensación íntima, que ocurre dentro de nosotros cuando conseguimos lo que nos propusimos o lo que nunca pensamos que alcanzaríamos.

Perseguir obstinadamente los propios objetivos aumenta aún más las posibilidades de éxito.

Ello requiere que el objetivo esté correctamente elegido, que no resulte imposible, ni trivial, que sea realista.

El autor Samuel A.Cypert, inspirado en la filosofía de Clement Stone y Napoleón Hill, dos hombres de empresa y éxito, decía que para alcanzar el éxito se requería de disciplina, una actitud mental positiva y, lo más importante, creer en uno mismo para lograr todo: posición económica, poder, felicidad y bienestar.

El factor personal del éxito puede aumentarse hasta cierto punto al reforzar la autoestima, la voluntad de perseverar y una mente positiva y constructiva, dedicada a crear, creer, es fe en si mismo.

Creer en ti: Amor Propio

Amor propio es aceptarse tal y como se es, valorando lo que se tiene, saber de lo que se puede ser capaz y reconocer errores propios.

El amor propio aumenta el nivel de confianza y ayuda a sentir entusiasmo por la vida.

El amor propio es el motor de una persona y lo que la impulsa a seguir adelante y motiva a conseguir lo que se propone.

Enamorarse de uno mismo es apreciarse, cuidarse, sin ser egocéntrico, reconocer las fortalezas y virtudes que se tiene, ya que de eso depende el mantener una autoestima saludable y sobre todo una vida plena.

Autoestima es definida en los manuales de psicología como la idea que una persona tiene de sí misma, es decir la percepción que los seres humanos tenemos de nosotros mismos, sin importar o verse afectada por lo que crean o nos digan los demás.

Es el núcleo central de la personalidad y lo que determina la conducta.

La autoestima es un sentimiento positivo, generador de confianza y entusiasmo, que contribuye a la realización, felicidad y éxito personal y social de todo individuo.

Debe cultivarse desde la niñez, trabajarse mucho en la adolescencia y consolidarse en la edad adulta.

La autoestima es la condición más importante que se debe asumir, es la responsabilidad del individuo consigo mismo.

Walter Riso, plantea que activar el amor propio es el primer paso hacia cualquier tipo de crecimiento psicológico y mejoramiento personal. La visión negativa de uno mismo es un factor determinante para que aparezcan trastornos psicológicos como fobias, depresión, estrés, ansiedad, inseguridad interpersonal, alteraciones psicosomáticas, problemas de pareja, bajo rendimiento académico y laboral.

La autoestima debilitada trae como resultado abuso de sustancias, problemas de imagen corporal, incapacidad de regular las emociones. En el amor la mala autoestima es una de las principales razones para que aparezcan problemas de dependencia, inseguridad y rechazo.

Amarse a uno mismo es el hilo conductor a la libertad emocional, al éxito, al examinar paso a paso las variables (extraída del libro. Psicología del éxito) requeridas para alcanzarlo nos permiten reafirmar cómo ascender, alcanzar y permanecer en la cima del éxito

Variables requeridas para el éxito

Ámbito Lógico:

Propósito de vida. “Implica definir el para qué servimos.

Es ese sentido especial y trascendente al que se dedica la existencia, para no reducirla a un campeonato de pequeñas metas inconexas y sin significado real.

La vocación va asociada con esta decisión. Es importante tener un norte. Fijarse metas, sueños y propósitos y cumplirlas, siempre es mejor comenzar desde las más pequeñas a las más grandes, con humildad.

Establecer los objetivos, Incluye:

Tiempo de realización y beneficios a obtener: sin fecha y sin conocimiento del beneficio faltan las ganas de avanzar con fuerza. Ejercer la voluntad.

Planificación: Planificar es mirar el futuro como se desea, y la meta de llegar a él.

Los planes dan dirección a la energía, integran los esfuerzos y facilitan el logro de los objetivos.

Acción: debe ser determinada, consistente y coherente con los objetivos para no dejar morir el sueño por falta de ánimo y aliento.

Ámbito psicológico

Están incluidos las actitudes, cualidades y hábitos emocionales del éxito. Si el éxito se relaciona con metas, también lo hace con el bienestar emocional, la disposición existente, en el día a día, el minuto a minuto, el segundo a segundo.

Las variables fundamentales incluyen a:

La Conciencia: Es el estar alerta, despierto, y en conocimiento permanente de lo que pensamos, sentimos y hacemos, cuando, dónde, con quiénes y para qué.

Actuar a propósito y no por impulso, circunstancia o accidente. Confianza: Es el sentido de pensar “yo puedo”, que nos impulsa hacia nuestros mejores esfuerzos y más fulgurantes destinos.

Quien no confía, teme, evita, pospone, abandone, huye.

Confiar es hacer con ilusión y ganas, y ese hacer desemboca con frecuencia en el lograr.

Responsabilidad: Demuestra autonomía, sentido de poder, capacidad para responder y cumplir lo que se promete.

Sin eso, no se obtiene respeto y las oportunidades se reducen. Los negocios surgen de la confianza y ésta no existe donde vive la irresponsabilidad.

Voluntad: Es el esfuerzo sostenido; como la capacidad de saber insistir y de saber esperar. Todo tiene su tiempo de maduración y nada nace antes de su hora natural.

Concentración: Es una disposición a centrar la atención y evitar la dispersión distractora. Sin concentración se diluye el esfuerzo, se pierde el tiempo, se fragmentan los logros y nace la frustración.

Creatividad: Es una manifestación de la inteligencia. Es búsqueda de soluciones y salidas, útiles y novedosas. Los más creativos logran más en menos tiempo, y esto es clave como criterio de eficiencia.

Disciplina: Consiste en trabajar con estructura y orden, lo cual facilita la concreción de los planes. Sin disciplina habrá desorden e improvisación.

Audacia: Es la capacidad de atreverse, de osar, de avanzar por encima del miedo. Sin la audacia nos hacemos conservadores y tímidos. Protegerse se hace la norma y la evolución pierde sus alas. Confianza lleva a audacia y ésta lleva a descubrimiento, experiencia y logro.

Orientación a la Excelencia: Es la actitud de amor a lo bueno, a lo mejor, una renuncia a lo mediocre, a lo bajo, a lo marginal. Un afán de llegar a lo mejor de lo mejor.

Más allá de lo lógico y lo psicológico está lo espiritual.

Ámbito Espiritual; espacio de confluencia para el amor, la generosidad, la fe, la meditación, la gratitud, la oración y el perdón. Dar: es un acto noble que nos eleva y genera la respuesta de recibir. Fe: es la confianza absoluta en el poder y la guía superiores. La meditación: es un camino de evolución espiritual poderoso que nos dota de paz y lucidez sin límites.

La gratitud: es el reconocimiento de todo lo bueno que tenemos y del valor de quienes nos rodean. La oración; es el encuentro humilde, íntimo y privado con la Divinidad, y el perdón es la cancelación de las deudas con base en una comprensión trascendente de uno mismo, de los otros y de las leyes de Dios.

El punto final es su capacidad personal para saber combinarlos.”

Autora: Nordyl Núñez Alvarez
Libros: “Consciente-mente” “El todo es Amor”“Recopilaciones para una Mente Constructiva”; “Programación Consciente para Ser Libre de la Mente”

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